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viernes, 28 de agosto de 2015

Lycanquinesia Capítulo 2



        Un desconocido misterioso y el descubrimiento de una habilidad impresionante.

Él nos miraba por debajo de su capucha, su expresión era fría e incluso me causo un fuerte escalofrío, Juri y yo intercambiamos miradas. Me acerqué a él lo más rápido que pude, dejando a Juri unos pasos atrás, al llegar frente a él, lo mire con algo de curiosidad, señalando su camioneta.
Tú… ¿Estuviste aquí anoche?
Le pregunté al chico esperando una respuesta, pero solo me miró en silencio, para luego caminar hasta la puerta de su camioneta, pero antes de entrar volvió a repararme de la cabeza a los pies, como intentado ver algo más en mi.
Solo por curiosidad… ¿Tú estuviste aquí hace unas horas?
Tenía que preguntar, digo… ¿Quién iba a regresar a esa carretera solo por curiosidad? Era de las más solitarias cerca del parque.
¿Qué te sucedió? Tienes algunos rasguños en tu rostro.
Él por fin había dicho algo y eso despertó  aún más la curiosidad en mí.
Tuve un accidente— Mentí.
El se acercó lo suficiente a mí logrando ponerme muy nerviosa al hacerlo, me tomó con fuerza de uno de mis brazos, intente zafarme pero él me sostuvo con mucha más fuerza.
¡Tú!   Me miró abriendo desmesuradamente sus ojos Tú eras lo que se atravesó frente al auto anoche. ¿Te atacó esa cosa?
Por un momento no sabía que responder, creo que enmudecí frente a él, entonces si estaba ahí, fue su auto lo que terminó matando a la cosa o al menos eso creía yo. Las palabras no me salían, intenté hablar pero me fue imposible y por alguna maldita razón sentía que mi cuerpo picaba demasiado, mi piel sentía que se irritaba.
¿Viste lo que sucedió?
Fue entonces cuando Juri preguntó, mirando al chico, de casi la misma estatura de él. Este pasó a observarlo de inmediato y negó al escuchar la pregunta, mirándome nuevamente a mí.
Solo se atravesó algo en mi camino…  ¿Fuiste atacada por algo?— Me reparaba con la mirada, como si quisiera sacarme la verdad por medio de la misma o como si intentara leer mis pensamientos.
¿Qué era eso? ¿Lo mataste? Eso no parecía ser un jodido perro, esa cosa casi termina matándome anoche Dije algo exaltada en ese momento.
Juri seguía de pie al lado mío y ambos frente al chico, que por cierto no soltaba mi brazo y lo sujetaba con gran fuerza ¿Pretendía arrancarlo o qué? Entonces hizo una seña con su cabeza para que subiéramos a la camioneta, iba a hacerlo ¿Qué podía ser peor en ese momento después de lo de anoche? Pero antes de hacerlo, Juri me detuvo, jalándome a un lado para decirme algo y seguramente ya sabría lo que diría.
¿En serio? ¿Vas ir con alguien que no conoces?
Miró al chico y sonrió fingiendo algo de amabilidad, seguro él había escuchado aquello.
Sí ¿Por qué no? Puede que él sepa algo y yo quiero saber que era esa cosa que se me abalanzo encima anoche.
¡Sí! Tenía razón, era un desconocido, inspiraba desconfianza, pero algo me decía que él sabía o tenía el conocimiento de algo. Al final pude convencer a Juri y ambos entramos en la camioneta de aquel chico misterioso que parecía conocer lo que estaba pasando, me estaba rascando ahora todo el cuerpo, brazos, cuello, piernas y hasta mi rostro, era desesperante, mi piel picaba y ardía a la vez. Esto llamó la atención de ambos.
¿Estás bien?
Preguntó Juri al verme rascando toda mi piel, no respondí, solo negué ¡Pero qué maldita picazón tenía ahora! Encima sentía que estaba sudando ¿Sudar? Ellos estaban abrigados por el frío que hacía, pero yo no lo sentía, tenía ganas de desprenderme de la gabardina de Juri y quedarme solo con la horrible bata que llevaba debajo, pero no lo hice.
Escucha, la cosa esa que te atacó, no está muerta, sigue viva y lo más probable es que venga por ti después.
¡¿Eh?! Dijo Juri.
¿Qué rayos dices? Lo vi tirado a un lado, parecía muerto…
Llevo unos meses buscando esa maldita cosa y no es fácil acabar con él.
El auto seguía en marcha, él no dijo nada más hasta que por fin llegamos a una pequeña casa, alejada de todos, Juri y yo bajamos cuando este detuvo su camioneta. Nos hizo pasar a la casa, por ratos notaba a Juri algo distraído pero no pregunté el porqué. Cuando entramos nos sentamos en un gran sofá en medio de la sala, él hizo lo mismo, pero antes había tomado una foto, la cual nos mostró a ambos, en ella estaba él y otro chico, un poco más alto y mayor que él.
— Él era mi hermano, hace unos cinco meses, mientras regresaba a casa, fue atacado por algo, al principio no supo que había sido, empezó a tener algunos síntomas extraños, fue con algunos médicos pero no sirvió de nada, las heridas que tenía sanaron antes de tres días, completamente cerradas ¿Te mordió a ti?
Miré a Juri y él a mí, asentí ya que en la mañana las heridas que tenía estaban empezando a sanar pese a los puntos que habían hecho en ellas.
— ¿Dijiste que las heridas sanaban antes de tiempo? –Extendí mi brazo remangando la gabardina que tenía, pero esta no logró subir, así que opté por quitármela y dejarme ver en aquella bata de hospital, Los puntos estaban apretados y la herida que estaba saturada se veía cerrando de una manera impresionante.
— ¿En qué otro sitio te mordió?
Le señale mi costado derecho, seguía rascando mi piel y sudando como si estuviera en un sauna.
— Ese animal, si es que puedo llamarlo así, es un licántropo, no fui yo quien lo atropelló, pero estuve cerca, el auto que lo embistió se dio a la fuga, tal vez se asustó quien conducía, puedo asegurar que es el mismo que atacó a mi hermano aquella vez, ahora está en celo y tú fuiste su víctima.
— No entiendo nada ¿En qué me afecta su ataque?
— Tú has dejado de ser humana, una vez esa bestia te muerde, te infecta, es como si te mordiera un perro con rabia, tu sangre ya está infectada de la misma y tendrás consecuencias debido a eso.
— ¿Dónde está tu hermano ahora?
Fue la pregunta hecha por Juri, noté cierta malicia en su pregunta, pero le ignoré.
— Él murió y ella puede llegar a tener el mismo destino.
— No quiero morir, ¿Qué se supone que me sucederá ahora?
Estaba aterrada con lo que está escuchando y más aún, me aterraba el hecho de que era lo que estaba por suceder conmigo.
— Vas a empezar a mostrar muchos cambios físicos y emocionales, cuando esto le pasó a mi hermano mayor, su cuerpo empezó a cambiar, empezó a convertirse en uno de ellos. La única solución a eso, fue acabar con él. Su instinto salvaje empezó a mostrarse en su comportamiento, cuando te conviertes en uno…Solo piensas en una sola cosa y es matar, porqué querrás probar la sangre y una vez lo hagas, estás perdido. Hay un método para detenerlo, pero no es definitivo, eh buscado miles de formas para que esto funcione, pero aun no lo encuentro. La transformación, una vez empieza, no hay marcha atrás y tu sed de sangre te llevará a cometer las peores cosas que hayas podido imaginar.

Contaba esto con una frialdad increíble, realmente me quedé helada ahora, hasta el calor que despedía mi cuerpo había cesado, tomó su computadora portátil y en ella parecía buscar información. ¿En serio estaba sucediendo todo esto? Me sentía muy contrariada y Juri igual, creo que mi cabeza empezaba a doler y con ello mi espalda también, más bien mi columna, sentía un fuerte dolor ahí. ¿Me iba a transformar en esa cosa? Sentía miedo ahora, quería salir de ahí, correr a mi casa y encerrarme en mi habitación sin que nadie estuviera conmigo.
— Mencionaste un antídoto ¿De qué trata? —Preguntó Juri.
— Es una planta, una flor, se conoce como “matalobos” lo supe después de que mi hermano pasara por todo esto, pero realmente no tengo idea de cómo prepáralo.
— De acuerdo… yo solo quiero irme a casa ahora, darme un baño y dormirme unas largas horas… esto no puede ser real, debe ser una maldita pesadilla y voy a despertar en unas horas.
Reí con nerviosismo, levantándome del sofá, colocándome la gabardina de vuelta y dirigiéndome a la puerta para salir de ahí. Escuche cuando Juri me llamó por mi nombre para que me detuviera, pero estaba alterada ahora y solo quería largarme a casa.
— ¿Podemos seguir hablando de esto más tarde?
Le preguntó Juri, no sé qué le respondió porque yo ya había puesto un pie fuera de la casa y estaba por largarme, al salir el susto fue enorme, caí al suelo de inmediato, esa cosa estaba ahí y corrió hacía mi, solo pude gritar, pero ya lo tenía encima, mi grito les alarmo a ellos que al asomar por la puerta se asustaron al verlo, realmente era enorme y espeluznante. Intenté volver a entrar, pero la bestia se colocó encima de mí, su aliento lo sentía golpear mi rostro ahora, sino morí anoche, seguro lo haría ahora y en los dientes de ese animal enorme. Entre la confusión escuché como ambos gritaron para que alejara la atención de mi, la bestia no se inmutó a verlos, solo me gruñía con rigor, no sé qué sucedió luego, solo pensé en golpearlo con algo, pero no había nada cerca para hacerlo, le di una patada como pude, esto lo hizo enojar aun más, intentando levantarme y casi teniéndolo encima mío, solo pensé en que este saliera volando lejos de mi y así fue… se fue a estrellar con gran fuerza contra un árbol, al hacerlo chilló un poco y quedó ahí tendido, lo próximo que escuche fue un fuerte disparo…

Ya inicio, ya no se detendrá y mucha sangre se derramará…

Ahora me veía a mí, mis ropas estaban rasgadas y yo estaba muy golpeada, intentaba correr pero no podía, no encontraba la forma de escapar ¿Qué era todo esto? Pensaba… Hace un rato podía asegurar que no estaba aquí, ahora… Ahora estaba en medio de un bosque, casi oscurecía y yo parecía huir de algo, no entendía nada, hasta que volví a ver aquella bestia enorme que salía tras de unos árboles, fue entonces que me di cuenta que realmente no era el mismo que me había atacado, se veía muy diferente, ser acercaba a mí y por alguna razón no podía siquiera moverme. En un abrir y cerrar de ojos estaba frente a mí, inmóvil, solo me observaba, sus ojos eran tan fríos que me daba miedo, pero en ellos había algo más, como si quisiera decirme algo, de pronto ya estaba ahí, ahora parecía ser otra escena y yo estaba dentro de una habitación llenas de espejos y estaba completamente desnuda, sólo mi largo cabello cubría mis pechos.
Empecé desplazarme por la misma mientras escuchaba gruñidos que parecían ser del animal ese que me atacó, mientras más caminaba, más podía ver mi reflejo en los espejos, pude asegurar haber visto a Juri y a ese otro chico e intente correr hacia ellos pese a mi desnudez, pero… no estaban, al detenerme frente a un gran espejo pude ver como mi cuerpo de veía tan diferente de lo que era, como mis manos ahora parecían garras, mi cabello se tornaba gris y mis ojos del mismo color ¿Qué estaba pasando ahora? No lograba entender nada y mi miedo crecía, bajé la mirada por unos minutos y al volver a mirar mi reflejo lo que me encontré fue la misma bestia que había tenido enfrente hacía un rato ¿Era yo acaso? Me iba a convertir en esa cosa y al parecer no había vuelta atrás, el espejo empezó a mancharse de sangre, escuché como si este se quebrara frente a mí y veía como los pedazos saltaban incrustándose en todo mi cuerpo, fue cuando desperté.
Me senté en la cama donde ahora me encontraba, no llevaba la gabardina y podía escuchar afuera de aquella habitación, las voces de Juri y el chico que acabábamos de conocer, no lograba escuchar con claridad, por alguna extraña razón me sentía desnuda y sucia, quería cambiar de ropa ahora ¿Cuántas horas habían transcurrido desde entonces? Había un espejo a un lado, caminé hacia él, al verme me quedé casi en shock ¿Esa que se veía reflejada era yo? Estaba terriblemente pálida y ojerosa, mi cabello lucia tan mal y mi piel estaba llena de pequeños rasguños.
¡Demonios!
Dije al verme así en tal estado, descubrí lentamente mi hombro, tenía unas marcas en el mismo y luego pasé a mirar las heridas, la de mi costado, levanté lentamente la bata para poder echar un vistazo, los puntos saturados en ella estaban tan apretados ahora, pero lo que llamó más mi atención fue un raro detalle en las heridas… ¿Qué demonios era eso? Traté de observar mejor, me causo asombro el hecho de que en ellas parecía estar saliendo… ¿Pelo?
Miré ahora las que tenía en mi brazo y estaba igual, entre los puntos y la piel estaban saliendo pelos ¡Tenía que ser una jodida broma! Me alarmé aun más, mi espalda seguía doliendo ¿Por qué me dolía tanto? Ahora buscaba en mi cuerpo a ver si tenía otro cambio extraño en el, para mi fortuna, solo me estaba saliendo pelos, hasta ahora… Quería llorar, estaba asustada y todo era tan extraño para mí, al sentir miedo me lleve las manos a la cabeza ya que todo me estaba dando vueltas de nuevo, caí sentada al suelo cerrando fuertemente mis ojos y por alguna razón aun más extraña; todo en el empezó a moverse, las luces se encendían y apagaban solas ¿Qué pasaba ahora? Quería que todo terminara, quería despertar de esta pesadilla, la ventana golpeaba otra vez contra su propio marco, algunas cosas cayeron estrepitosamente al suelo, un juego de química rodo frente a mí, incluso la cama empezó a saltar hasta que la puerta se abrió apareciendo Juri y aquel chico, no preste mucha atención a sus expresiones solo sentí cuando los brazos de Juri me levantaban del suelo, todo era tan confuso ahora, al poco tiempo todo se detuvo y un silencio sepulcral se apoderó de la habitación donde ahora nos encontrábamos los tres y todo estaba tirado en ella.
¿Esto es normal en esta situación?
Escuché la pregunta de Juri que iba dirigida al otro chico.
No…
Él respondió en seco, volteé a ver que hacía, estaba de espaldas a mí, cuando dio la vuelta tenía en sus manos una enorme jeringa que ahora aproximaba a mí.
¿Qué es eso?
Volví a escuchar la voz de Juri.
Es un tranquilizante, le va ayudar a descansar un poco.
Cuando se acercó para inyectarlo, me moví con brusquedad, golpeándolo en la cara con fuerza y levantándome de la cama donde Juri me había sentado,  para correr ahora hacía la puerta.
¡Detenla! Gritó él.
Juri hizo su intento por detenerme, al intentar hacerlo salió disparado chocando contra una pared de la habitación. Entonces me detuve aun más aterrada frente a la situación, ahora les había hecho daño a ellos, no quería hacerlo, sus rostros se veían aterrados, el otro chico tenía sangre en su nariz, mi cuerpo estaba tan tembloroso que me recosté en la puerta, deslizándome de a poco hasta quedar sentada en el suelo, viendo todo el desastre que ahora yo había ocasionado. Empecé a llorar, nada parecía ser solo una pesadilla, todo era tan real que me hacía temblar de miedo.
Pasado un rato y poco más calmada, ellos conversaban a un lado, yo con una taza de té en mis manos recordando con detalle todo lo que estaba ocurriendo en mi vida. Aquel chico del cual aun no conocía su nombre, me miraba de vez en cuando, ahora parecía hacerlo con algo de compasión, solo pensé que me miraba de ese modo porque sabía mejor que nadie lo que estaba ocurriendo conmigo, porqué él lo había vivido de cerca.
  Necesito un baño… Dije de pronto y con la voz algo débil, pero no tenía ropa para cambiarme ¿Puedo ir a casa?
No, es mejor que te quedes aquí, al menos hasta que él yo encontremos la forma de que el antídoto funcione de manera completa.
Fue lo que me dijo aquel chico, contra mi voluntad no podía hacer más que aceptar, después de lo que les había hecho no quería imaginar que era lo que podía llegar a hacer si esto avanzaba más y más, Juri me miró como tratando de tranquilizarme, sentí odio hacia mi misma y sabía que podía llegar a hacerles daño si continuaba de este modo.
Yo iré a tu casa y regresaré con algo de ropa, en tu mochila encontré las llaves, así que iré y volveré con algo para que te cambies, lo mejor será que no te muevas de aquí, no por ahora, cuando regrese, seguiré buscando con Kikuchi-kun, una forma de que el antídoto te pueda ayudar, no voy a dejar que mueras.
¡Rayos! Ahora quería llorar de nuevo, en que lío lo estaba metiendo a él, me sentía tan culpable.
Sería bueno que te amarremos a la cama, no se sabe cuándo volverá a salir tu instinto de querer lastimar y peor aun con eso que no se qué demonios haces pero mueves todo a tu paso, mientras entras en crisis… eres peligrosa. Comentó en lo que preparaba otra jeringa nueva Pero por ahora solo te inyectaré esto, para que logres dormir algo.
Se acercó a mí, tomó mi brazo derecho y justo en mi antebrazo  clavó la aguja, pasado unos minutos empecé a sentir mis parpados pesados, ellos hablaban, pero ya no distinguía ni sus voces, ni quien hablaba o que decían, no supe nada luego, todo había vuelto a oscurecerse, había caído en un profundo sueño ahora.

Continuara…






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