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jueves, 26 de noviembre de 2015

Kabuki Assassin Capítulo 2



— ¡Vamos! Yo no me dejaría matar tan fácilmente.
Cuando Rena pretendía ir hacía la cocina, chocó con algo, sus ojos se abrieron enormemente ante ello, ahora sentía cómo unas fuertes manos se apoderaban de su cintura y cómo a su vez, en su abdomen sentía un intenso dolor, el cual le hizo gritar fuertemente alarmando a los demás.
El temor y el desconcierto se apoderó de los chicos, una enorme cuchilla de metal se elevaba ante los ojos de todos y se clavaba en el abdomen de Rena, esta en un intento fallido quiso zafarse de quien la tenía sujeta con fuerza, los gritos de dolor de la chica se mezclaban entre los gritos de terror de los demás quienes entre el temor no sabía qué hacer en aquel instante. Aquel sujeto le dio la vuelta a la chica, esta quedando frente a los demás mientras por su abdomen empezaba a escurrir sangre.

¡HERMANO! –Gritó Yuka desesperadamente.
Hongo por su parte empezaba a gritar el nombre de las chicas, con su móvil pretendía llamar a la policía, pero de los nervios se resbalo de sus manos, en tanto Mariya quien intentaba huir de lo que estaba sucediendo, fue detenida inmediatamente por el sujeto del rostro oculto tras una máscara, al tomar a la chica, Rena cayó en seco sobre el suelo, Yuka y Hongo corrieron  hacia ella quien se encontraba herida y en medio del revuelo no se percataron cuando este colocó el cuchillo en el cuello de su nueva víctima.

Mariya cerró los ojos al sentir el frío metal en contra de su cuello, un fuerte grito de parte de Yuka y los quejidos de Rena se mezclaban en medio de la confusión del momento. En una rápida acción por parte de Shohei quién de pronto aparecía, intentó por mucho detenerlo, cuando aquel sujeto pretendía hacerle daño a la chica, una fuerte risa estalló, de inmediato quitó su máscara y reveló su rostro, temblorosa Mariya no se atrevía siquiera a mirar, este la soltó y ella cayó al suelo, entre tanta confusión Rena igual rió al ver las reacciones de los demás, siendo aquello toda una broma ejecutada por los dos, una broma que les heló la sangre y sembró el pánico momentáneo en aquel momento.

¿Qué demonios?
Preguntó Shohei mientras casi se abalanzaba sobre Jesse.
— ¡Tranquilo! Sólo era una pequeña broma…
Gritó Rena en lo que ahora se incorporaba y dejaba ver la mancha que tenía en su camisa, levantó la misma para que así todos vieran que no había herida alguna, Mariya levantó levemente la mirada para asegurarse de que todo era tal cual lo decía su amiga. Un fuerte suspiro escapó tanto de Mariya cómo de Yuka.
¡¿Qué clase de bromas son estas?! Shohei miró a Jesse con gran enojo ¿Qué tienes en la cabeza Jesse? Quedamos que nunca más volverían a hacer bromitas pesadas y tú Rena, ¿Cómo puedes seguirle el juego a él en todo?
Shohei cuestionaba realmente enojado, dejando finalmente a Jesse y dirigiéndose hacia Mariya para ayudarla a levantarse del suelo. Hongo con una mano en el pecho, respiró con gran alivio y se aproximo a Yuka, colocando una mano en el hombro de esta.
¿Estás bien?
¡Lo estoy! ¿Tú lo estás?
Hongo asintió en silencio y luego sin poder evitarlo, se echó a reír.
¡Par de idiotas! Creí que íbamos a morir, ustedes deberían tener prohibido el ver películas de terror.
Lo siento, pero sólo queríamos darles un pequeño sustoDijo Jesse apunto de reír.
Miren cómo dejaron a Mariya, saben que es más frágil, piensen las cosas antes de hacerlas, a la próxima seré yo quien te ponga en tu lugar, Jesse y tú Rena… Hubo un breve silencio mientras las miradas se posaban tanto en Jesse cómo en Rena mientras Yuka sacaba su enojo ¡Tonta! Pensé que en serio te había ocurrido algo.
Yo estoy bien… sólo fue el susto, la broma estuvo un poco pesada, pero vaya que me hicieron temblar, son muy originales, creo que se superan cada vez más.
Dijo Mariya de pronto y una sonrisa se curvó en los labios de Rena y otra en los de Jesse.
Lo sentimos en serio, esta vez se nos escapó un poco de las manos, prometemos que la broma del siguiente año será menos pesada.

Al decir esto Rena, Yuka le fulminó con la mirada y finalmente rió sacudiendo de manera leve su cabeza, bien era sabido que tanto Jesse cómo Rena eran especialistas en hacer bromas, no sólo a sus amigos, sino que también a los profesores.  Algo que recordó en ese instante Yuka, fue la broma hecha al profesor de deportes cuando le bañaron de un líquido verdoso que ellos mismos habían creado, el profesor pasó semanas con el cabello y el rostro verde, pareciendo Grinch por su aspecto, fue divertido para todos ver cómo incluso las orejas del profesor tenían un color verde.

Será mejor que ordenemos un poco todo esto, antes de que lleguen tus padres, Yuu Jesse dijo esto y se dirigió hacia la mesita de centro a empezar a ordenar los DVD’s que tenían sobre la misma Lamento la broma, en realidad fue idea mía, Rena sólo me apoyó… lo siento Mariya, no quisimos causarte tan mal momento, lo siento Shohei…
¡Idiota! Para la próxima espero sean más consciente de lo que hacen… llevaré a Mariya a la cocina para calmar sus nervios un poco.
Pero estoy bien Protestó la chica.
Nada de eso, señorita, mírese cómo está blanca cómo la cera y temblorosa cómo gelatina Shohei sonrió y llevó una mano al rostro de la chica, con la yema de sus dedos acarició suavemente la mejilla de Mariya.

Durante el tiempo que se demoraron ordenando la casa, estuvo todo en silencio, un incomodo silencio que mientras les hacía pasar el susto, les sirvió para dejar todo en completo orden, Jesse y Rena ayudaron a Yuka y a Hongo en lo que podían. Cuando estaban por terminar, Rena miró a su amiga, abultando levemente sus labios y abrazándose a ella de manera cariñosa.

¿Nos perdonas?
Preguntó y Yuka se hizo la indiferente en ese instante. Jesse al igual que Rena, se acercó a Yuka y colocó sus brazos sobre la cabeza de la más baja.
Perdónanos, Yuu… prometemos que no lo volveremos hacer.
Hmm… Yuka se mantenía indiferente ante las suplicas de estos dos.
¡Por favor!
Rena la abrazó con melosidad y en ese momento Yuka la miró y rió entre el enojo que aún sentía.
¡Bueno! Dijo finalmente la chica que se encontraba apretujada entre Rena y Jesse Pero en serio, prometan que nunca volverán a hacer algo así.
¡Lo prometemos! Dijeron al mismo tiempo.
Rena se apartó y Jesse levantó a Yuka del suelo, esta entre risas pedía que le bajara, pero el más alto no atendía sus palabras, en cambio la meció un poco sosteniéndola en el aire y si no fuera por Hongo que se acercó para palmearle con suavidad la espalda, no hubiese bajado.
¡Bueno, bueno! Creo que viene siendo hora de que nos vayamos, los padres de Yuka no deben demorar, ¿Esperamos a Mariya? Preguntó Hongo.
Creo que Yagi se quedará esta noche a dormir, además supongo que querrá pasar algo de tiempo con Shohei, ya saben.

Asintieron y rieron por lo bajo, bien era sabido entre ellos la relación estrecha que se formaba entre estos dos.
Pasado un rato Yuka acompaño a sus amigos para despedirlos antes de que se marchara cada uno a sus casas, Jesse le regaló la máscara a Yuka y esta quedó en conservar la misma cómo el recuerdo de la última broma y de la promesa del chico en no volver a hacer algo semejante.
Cuando finalmente se marcharon, ella se aseguró se cerrar bien la puerta de la casa, mientras lo hacía su móvil sonó, la llamada entrante era de su madre, a lo que se apresuró en contestarle.

¡Hola, mamá!...
Yuka-chan, ¿Está todo en orden?
Preguntó la voz del otro lado.
¡Sí! Hace unos segundos los chicos se fueron, Yagi se quedará dormir aquí, así que probablemente pediremos una pizza para cenar. ¿Papá y tú van a demorar esta noche?
Mmh… creo que un poco más, tu padre tiene una reunión y yo quedé en encontrarme con unas viejas amigas, ¿Podrías pedirle a Shohei que prepare algo para cenar?
Shohei está ocupado con lo de sus exámenes, no quiero molestarle, no te preocupes, yo me encargaré de ello.
Entonces nos veremos, hija.

Al cerrar la llamada, Yuka se adentró en la cocina para así limpiar un poco la misma, su intención era pedir una pizza ya que realmente no tenía ganas de comer algo más, no después de haber pasado casi toda la tarde comiendo toda clase de snacks y seguramente o lo más probable era que Mariya e incluso su hermano, querrían comer algo rápido.
Mientras la casa quedaba en completa tranquilidad, Mariya le hacía compañía a Shohei, esta estando más tranquila que antes, se encontraba ahora sentada sobre un sillón amplio y de color blanco junto a la ventana del cuatro de Shohei, la habitación daba a la parte trasera de la casa, la vista de la misma daba a un lote baldío, algunos herbazales adornaban parte alrededor del mismo y amenazaban con extenderse  a lo largo de aquel terreno abandonado que años anteriores sirvió cómo campo de deporte de la zona y ahora pretendían llenar de algunas casa más o al menos era el proyecto de la zona donde vivían.

Ya pronto terminas la universidad, ¿Qué harás luego?
Trabajar…Rió y dejó lo que estaba escribiendo para ir así hacia donde estaba la chica, abrazándose a ella con bastante fuerza y empezando a besar el cuello de la misma.
Ya sé que vas a trabajar, ¿Pero te han dicho donde?
Aun no lo sé, primero debo terminar y supongo que cuando me gradúe buscaré algún trabajo para así poder mantenerte y  casarnos.
Ante estas palabras, Mariya rió y seguido de ello botó un suave suspiro, con algo de fuerza lo abrazó e hizo que sus piernas se abrazarán de igual manera al cuerpo del mayor.
¿Estás seguro que mis padres permitirán que me case contigo?
No lo sé, pero haré lo posible, mientras será mejor que sigamos en secreto, no quiero traerte problemas y este año finalizas el instituto, ¿Sabes que vas a estudiar en la universidad?
Hmm… pues, mis planes para la universidad son los de estudiar periodismo, ya lo tengo decidido.
Shohei arqueó una de sus cejas, rió con cierto orgullo y sin previo aviso empezó a besar una y otras vez a la chica.
Me alegra el que hayas tomado una decisión, pensé que seguirías con lo de ser modelo, aunque te iría bien de ello estoy seguro y yo iría a verte siempre.
¡Serás un buen esposo! No te enamores de alguien más…
No lo haré, sólo te quiero a ti.
Ambos sonrieron y de un momento a otro Mariya se separó para así incorporarse.
Te dejaré solo ahora, no quiero interrumpir tus estudios y será mejor que vaya con Yuka-chan, antes de que venga a buscarme aquí.
En el momento que Mariya miró a la ventana, fijó su mirada en una silueta que parecía estar en el terreno abandonado, su entrecejo se arrugó levemente puesto que ya estaba bastante oscuro y le era imposible poder ver bien de quien se trataba, aquella silueta a lo lejos parecía ser la de un hombre bastante alto, el mismo estaba inmóvil y con la mirada fija a la ventana del cuarto de Shohei. Un escalofrío recorrió su cuerpo y miró al chico que ahora había regresado a su escritorio.
Shohei… alguien está mirando hacia acá…
¡¿Eh?!
El chico dejó nuevamente lo que estaba haciendo y caminó hacia donde estaba la chica frente a la ventana, cuando Mariya volvió la mirada, ya la extraña silueta no estaba, miró al chico y este a ella con algo de extrañeza.
¿Dónde? No veo a nadie.
Hmm… me pareció haber visto a alguien parado del otro ladoSacudió su cabeza un poco en ese momento y dejó escapar un prolongado suspiro O tal vez sigo nerviosa y fue sólo mi imaginación.
Shohei sonrió y dio un beso en contra de la mejilla de ella.
Tal vez sea eso, ve con Yuka y asegúrate de comer algo, luego vayan a descansar.

Mariya asintió, se despidió de él y cruzó la habitación para así ir hacia la puerta, dejando solo al chico el cual se quedó durante unos segundos mirando por la ventana, negó un poco ante la idea de que hubiese alguien del otro lado, cerró la ventana y a la vez las cortinas para así regresar a lo que estaba haciendo, aquella noche pasaría en vela preparándose para sus exámenes del día siguiente.
La figura extraña que había visto Mariya poco antes, no había sido producto de su imaginación, algo o alguien del otro lado parecía estar vigilándolos de manera sigilosa y al parecer sin motivo aparente.


«Continuara»

viernes, 28 de agosto de 2015

Lycanquinesia Capítulo 2



        Un desconocido misterioso y el descubrimiento de una habilidad impresionante.

Él nos miraba por debajo de su capucha, su expresión era fría e incluso me causo un fuerte escalofrío, Juri y yo intercambiamos miradas. Me acerqué a él lo más rápido que pude, dejando a Juri unos pasos atrás, al llegar frente a él, lo mire con algo de curiosidad, señalando su camioneta.
Tú… ¿Estuviste aquí anoche?
Le pregunté al chico esperando una respuesta, pero solo me miró en silencio, para luego caminar hasta la puerta de su camioneta, pero antes de entrar volvió a repararme de la cabeza a los pies, como intentado ver algo más en mi.
Solo por curiosidad… ¿Tú estuviste aquí hace unas horas?
Tenía que preguntar, digo… ¿Quién iba a regresar a esa carretera solo por curiosidad? Era de las más solitarias cerca del parque.
¿Qué te sucedió? Tienes algunos rasguños en tu rostro.
Él por fin había dicho algo y eso despertó  aún más la curiosidad en mí.
Tuve un accidente— Mentí.
El se acercó lo suficiente a mí logrando ponerme muy nerviosa al hacerlo, me tomó con fuerza de uno de mis brazos, intente zafarme pero él me sostuvo con mucha más fuerza.
¡Tú!   Me miró abriendo desmesuradamente sus ojos Tú eras lo que se atravesó frente al auto anoche. ¿Te atacó esa cosa?
Por un momento no sabía que responder, creo que enmudecí frente a él, entonces si estaba ahí, fue su auto lo que terminó matando a la cosa o al menos eso creía yo. Las palabras no me salían, intenté hablar pero me fue imposible y por alguna maldita razón sentía que mi cuerpo picaba demasiado, mi piel sentía que se irritaba.
¿Viste lo que sucedió?
Fue entonces cuando Juri preguntó, mirando al chico, de casi la misma estatura de él. Este pasó a observarlo de inmediato y negó al escuchar la pregunta, mirándome nuevamente a mí.
Solo se atravesó algo en mi camino…  ¿Fuiste atacada por algo?— Me reparaba con la mirada, como si quisiera sacarme la verdad por medio de la misma o como si intentara leer mis pensamientos.
¿Qué era eso? ¿Lo mataste? Eso no parecía ser un jodido perro, esa cosa casi termina matándome anoche Dije algo exaltada en ese momento.
Juri seguía de pie al lado mío y ambos frente al chico, que por cierto no soltaba mi brazo y lo sujetaba con gran fuerza ¿Pretendía arrancarlo o qué? Entonces hizo una seña con su cabeza para que subiéramos a la camioneta, iba a hacerlo ¿Qué podía ser peor en ese momento después de lo de anoche? Pero antes de hacerlo, Juri me detuvo, jalándome a un lado para decirme algo y seguramente ya sabría lo que diría.
¿En serio? ¿Vas ir con alguien que no conoces?
Miró al chico y sonrió fingiendo algo de amabilidad, seguro él había escuchado aquello.
Sí ¿Por qué no? Puede que él sepa algo y yo quiero saber que era esa cosa que se me abalanzo encima anoche.
¡Sí! Tenía razón, era un desconocido, inspiraba desconfianza, pero algo me decía que él sabía o tenía el conocimiento de algo. Al final pude convencer a Juri y ambos entramos en la camioneta de aquel chico misterioso que parecía conocer lo que estaba pasando, me estaba rascando ahora todo el cuerpo, brazos, cuello, piernas y hasta mi rostro, era desesperante, mi piel picaba y ardía a la vez. Esto llamó la atención de ambos.
¿Estás bien?
Preguntó Juri al verme rascando toda mi piel, no respondí, solo negué ¡Pero qué maldita picazón tenía ahora! Encima sentía que estaba sudando ¿Sudar? Ellos estaban abrigados por el frío que hacía, pero yo no lo sentía, tenía ganas de desprenderme de la gabardina de Juri y quedarme solo con la horrible bata que llevaba debajo, pero no lo hice.
Escucha, la cosa esa que te atacó, no está muerta, sigue viva y lo más probable es que venga por ti después.
¡¿Eh?! Dijo Juri.
¿Qué rayos dices? Lo vi tirado a un lado, parecía muerto…
Llevo unos meses buscando esa maldita cosa y no es fácil acabar con él.
El auto seguía en marcha, él no dijo nada más hasta que por fin llegamos a una pequeña casa, alejada de todos, Juri y yo bajamos cuando este detuvo su camioneta. Nos hizo pasar a la casa, por ratos notaba a Juri algo distraído pero no pregunté el porqué. Cuando entramos nos sentamos en un gran sofá en medio de la sala, él hizo lo mismo, pero antes había tomado una foto, la cual nos mostró a ambos, en ella estaba él y otro chico, un poco más alto y mayor que él.
— Él era mi hermano, hace unos cinco meses, mientras regresaba a casa, fue atacado por algo, al principio no supo que había sido, empezó a tener algunos síntomas extraños, fue con algunos médicos pero no sirvió de nada, las heridas que tenía sanaron antes de tres días, completamente cerradas ¿Te mordió a ti?
Miré a Juri y él a mí, asentí ya que en la mañana las heridas que tenía estaban empezando a sanar pese a los puntos que habían hecho en ellas.
— ¿Dijiste que las heridas sanaban antes de tiempo? –Extendí mi brazo remangando la gabardina que tenía, pero esta no logró subir, así que opté por quitármela y dejarme ver en aquella bata de hospital, Los puntos estaban apretados y la herida que estaba saturada se veía cerrando de una manera impresionante.
— ¿En qué otro sitio te mordió?
Le señale mi costado derecho, seguía rascando mi piel y sudando como si estuviera en un sauna.
— Ese animal, si es que puedo llamarlo así, es un licántropo, no fui yo quien lo atropelló, pero estuve cerca, el auto que lo embistió se dio a la fuga, tal vez se asustó quien conducía, puedo asegurar que es el mismo que atacó a mi hermano aquella vez, ahora está en celo y tú fuiste su víctima.
— No entiendo nada ¿En qué me afecta su ataque?
— Tú has dejado de ser humana, una vez esa bestia te muerde, te infecta, es como si te mordiera un perro con rabia, tu sangre ya está infectada de la misma y tendrás consecuencias debido a eso.
— ¿Dónde está tu hermano ahora?
Fue la pregunta hecha por Juri, noté cierta malicia en su pregunta, pero le ignoré.
— Él murió y ella puede llegar a tener el mismo destino.
— No quiero morir, ¿Qué se supone que me sucederá ahora?
Estaba aterrada con lo que está escuchando y más aún, me aterraba el hecho de que era lo que estaba por suceder conmigo.
— Vas a empezar a mostrar muchos cambios físicos y emocionales, cuando esto le pasó a mi hermano mayor, su cuerpo empezó a cambiar, empezó a convertirse en uno de ellos. La única solución a eso, fue acabar con él. Su instinto salvaje empezó a mostrarse en su comportamiento, cuando te conviertes en uno…Solo piensas en una sola cosa y es matar, porqué querrás probar la sangre y una vez lo hagas, estás perdido. Hay un método para detenerlo, pero no es definitivo, eh buscado miles de formas para que esto funcione, pero aun no lo encuentro. La transformación, una vez empieza, no hay marcha atrás y tu sed de sangre te llevará a cometer las peores cosas que hayas podido imaginar.

Contaba esto con una frialdad increíble, realmente me quedé helada ahora, hasta el calor que despedía mi cuerpo había cesado, tomó su computadora portátil y en ella parecía buscar información. ¿En serio estaba sucediendo todo esto? Me sentía muy contrariada y Juri igual, creo que mi cabeza empezaba a doler y con ello mi espalda también, más bien mi columna, sentía un fuerte dolor ahí. ¿Me iba a transformar en esa cosa? Sentía miedo ahora, quería salir de ahí, correr a mi casa y encerrarme en mi habitación sin que nadie estuviera conmigo.
— Mencionaste un antídoto ¿De qué trata? —Preguntó Juri.
— Es una planta, una flor, se conoce como “matalobos” lo supe después de que mi hermano pasara por todo esto, pero realmente no tengo idea de cómo prepáralo.
— De acuerdo… yo solo quiero irme a casa ahora, darme un baño y dormirme unas largas horas… esto no puede ser real, debe ser una maldita pesadilla y voy a despertar en unas horas.
Reí con nerviosismo, levantándome del sofá, colocándome la gabardina de vuelta y dirigiéndome a la puerta para salir de ahí. Escuche cuando Juri me llamó por mi nombre para que me detuviera, pero estaba alterada ahora y solo quería largarme a casa.
— ¿Podemos seguir hablando de esto más tarde?
Le preguntó Juri, no sé qué le respondió porque yo ya había puesto un pie fuera de la casa y estaba por largarme, al salir el susto fue enorme, caí al suelo de inmediato, esa cosa estaba ahí y corrió hacía mi, solo pude gritar, pero ya lo tenía encima, mi grito les alarmo a ellos que al asomar por la puerta se asustaron al verlo, realmente era enorme y espeluznante. Intenté volver a entrar, pero la bestia se colocó encima de mí, su aliento lo sentía golpear mi rostro ahora, sino morí anoche, seguro lo haría ahora y en los dientes de ese animal enorme. Entre la confusión escuché como ambos gritaron para que alejara la atención de mi, la bestia no se inmutó a verlos, solo me gruñía con rigor, no sé qué sucedió luego, solo pensé en golpearlo con algo, pero no había nada cerca para hacerlo, le di una patada como pude, esto lo hizo enojar aun más, intentando levantarme y casi teniéndolo encima mío, solo pensé en que este saliera volando lejos de mi y así fue… se fue a estrellar con gran fuerza contra un árbol, al hacerlo chilló un poco y quedó ahí tendido, lo próximo que escuche fue un fuerte disparo…

Ya inicio, ya no se detendrá y mucha sangre se derramará…

Ahora me veía a mí, mis ropas estaban rasgadas y yo estaba muy golpeada, intentaba correr pero no podía, no encontraba la forma de escapar ¿Qué era todo esto? Pensaba… Hace un rato podía asegurar que no estaba aquí, ahora… Ahora estaba en medio de un bosque, casi oscurecía y yo parecía huir de algo, no entendía nada, hasta que volví a ver aquella bestia enorme que salía tras de unos árboles, fue entonces que me di cuenta que realmente no era el mismo que me había atacado, se veía muy diferente, ser acercaba a mí y por alguna razón no podía siquiera moverme. En un abrir y cerrar de ojos estaba frente a mí, inmóvil, solo me observaba, sus ojos eran tan fríos que me daba miedo, pero en ellos había algo más, como si quisiera decirme algo, de pronto ya estaba ahí, ahora parecía ser otra escena y yo estaba dentro de una habitación llenas de espejos y estaba completamente desnuda, sólo mi largo cabello cubría mis pechos.
Empecé desplazarme por la misma mientras escuchaba gruñidos que parecían ser del animal ese que me atacó, mientras más caminaba, más podía ver mi reflejo en los espejos, pude asegurar haber visto a Juri y a ese otro chico e intente correr hacia ellos pese a mi desnudez, pero… no estaban, al detenerme frente a un gran espejo pude ver como mi cuerpo de veía tan diferente de lo que era, como mis manos ahora parecían garras, mi cabello se tornaba gris y mis ojos del mismo color ¿Qué estaba pasando ahora? No lograba entender nada y mi miedo crecía, bajé la mirada por unos minutos y al volver a mirar mi reflejo lo que me encontré fue la misma bestia que había tenido enfrente hacía un rato ¿Era yo acaso? Me iba a convertir en esa cosa y al parecer no había vuelta atrás, el espejo empezó a mancharse de sangre, escuché como si este se quebrara frente a mí y veía como los pedazos saltaban incrustándose en todo mi cuerpo, fue cuando desperté.
Me senté en la cama donde ahora me encontraba, no llevaba la gabardina y podía escuchar afuera de aquella habitación, las voces de Juri y el chico que acabábamos de conocer, no lograba escuchar con claridad, por alguna extraña razón me sentía desnuda y sucia, quería cambiar de ropa ahora ¿Cuántas horas habían transcurrido desde entonces? Había un espejo a un lado, caminé hacia él, al verme me quedé casi en shock ¿Esa que se veía reflejada era yo? Estaba terriblemente pálida y ojerosa, mi cabello lucia tan mal y mi piel estaba llena de pequeños rasguños.
¡Demonios!
Dije al verme así en tal estado, descubrí lentamente mi hombro, tenía unas marcas en el mismo y luego pasé a mirar las heridas, la de mi costado, levanté lentamente la bata para poder echar un vistazo, los puntos saturados en ella estaban tan apretados ahora, pero lo que llamó más mi atención fue un raro detalle en las heridas… ¿Qué demonios era eso? Traté de observar mejor, me causo asombro el hecho de que en ellas parecía estar saliendo… ¿Pelo?
Miré ahora las que tenía en mi brazo y estaba igual, entre los puntos y la piel estaban saliendo pelos ¡Tenía que ser una jodida broma! Me alarmé aun más, mi espalda seguía doliendo ¿Por qué me dolía tanto? Ahora buscaba en mi cuerpo a ver si tenía otro cambio extraño en el, para mi fortuna, solo me estaba saliendo pelos, hasta ahora… Quería llorar, estaba asustada y todo era tan extraño para mí, al sentir miedo me lleve las manos a la cabeza ya que todo me estaba dando vueltas de nuevo, caí sentada al suelo cerrando fuertemente mis ojos y por alguna razón aun más extraña; todo en el empezó a moverse, las luces se encendían y apagaban solas ¿Qué pasaba ahora? Quería que todo terminara, quería despertar de esta pesadilla, la ventana golpeaba otra vez contra su propio marco, algunas cosas cayeron estrepitosamente al suelo, un juego de química rodo frente a mí, incluso la cama empezó a saltar hasta que la puerta se abrió apareciendo Juri y aquel chico, no preste mucha atención a sus expresiones solo sentí cuando los brazos de Juri me levantaban del suelo, todo era tan confuso ahora, al poco tiempo todo se detuvo y un silencio sepulcral se apoderó de la habitación donde ahora nos encontrábamos los tres y todo estaba tirado en ella.
¿Esto es normal en esta situación?
Escuché la pregunta de Juri que iba dirigida al otro chico.
No…
Él respondió en seco, volteé a ver que hacía, estaba de espaldas a mí, cuando dio la vuelta tenía en sus manos una enorme jeringa que ahora aproximaba a mí.
¿Qué es eso?
Volví a escuchar la voz de Juri.
Es un tranquilizante, le va ayudar a descansar un poco.
Cuando se acercó para inyectarlo, me moví con brusquedad, golpeándolo en la cara con fuerza y levantándome de la cama donde Juri me había sentado,  para correr ahora hacía la puerta.
¡Detenla! Gritó él.
Juri hizo su intento por detenerme, al intentar hacerlo salió disparado chocando contra una pared de la habitación. Entonces me detuve aun más aterrada frente a la situación, ahora les había hecho daño a ellos, no quería hacerlo, sus rostros se veían aterrados, el otro chico tenía sangre en su nariz, mi cuerpo estaba tan tembloroso que me recosté en la puerta, deslizándome de a poco hasta quedar sentada en el suelo, viendo todo el desastre que ahora yo había ocasionado. Empecé a llorar, nada parecía ser solo una pesadilla, todo era tan real que me hacía temblar de miedo.
Pasado un rato y poco más calmada, ellos conversaban a un lado, yo con una taza de té en mis manos recordando con detalle todo lo que estaba ocurriendo en mi vida. Aquel chico del cual aun no conocía su nombre, me miraba de vez en cuando, ahora parecía hacerlo con algo de compasión, solo pensé que me miraba de ese modo porque sabía mejor que nadie lo que estaba ocurriendo conmigo, porqué él lo había vivido de cerca.
  Necesito un baño… Dije de pronto y con la voz algo débil, pero no tenía ropa para cambiarme ¿Puedo ir a casa?
No, es mejor que te quedes aquí, al menos hasta que él yo encontremos la forma de que el antídoto funcione de manera completa.
Fue lo que me dijo aquel chico, contra mi voluntad no podía hacer más que aceptar, después de lo que les había hecho no quería imaginar que era lo que podía llegar a hacer si esto avanzaba más y más, Juri me miró como tratando de tranquilizarme, sentí odio hacia mi misma y sabía que podía llegar a hacerles daño si continuaba de este modo.
Yo iré a tu casa y regresaré con algo de ropa, en tu mochila encontré las llaves, así que iré y volveré con algo para que te cambies, lo mejor será que no te muevas de aquí, no por ahora, cuando regrese, seguiré buscando con Kikuchi-kun, una forma de que el antídoto te pueda ayudar, no voy a dejar que mueras.
¡Rayos! Ahora quería llorar de nuevo, en que lío lo estaba metiendo a él, me sentía tan culpable.
Sería bueno que te amarremos a la cama, no se sabe cuándo volverá a salir tu instinto de querer lastimar y peor aun con eso que no se qué demonios haces pero mueves todo a tu paso, mientras entras en crisis… eres peligrosa. Comentó en lo que preparaba otra jeringa nueva Pero por ahora solo te inyectaré esto, para que logres dormir algo.
Se acercó a mí, tomó mi brazo derecho y justo en mi antebrazo  clavó la aguja, pasado unos minutos empecé a sentir mis parpados pesados, ellos hablaban, pero ya no distinguía ni sus voces, ni quien hablaba o que decían, no supe nada luego, todo había vuelto a oscurecerse, había caído en un profundo sueño ahora.

Continuara…






Lycanquinesia Capítulo 1

      "Era todo tan extraño, desde aquella noche nada era como antes, algo en mi estaba cambiando         considerablemente…"

Una semana antes del 31 de octubre…

Era lunes y había despertado tarde para variar, no tenía ganas de hacer nada, ni siquiera de ir al trabajo, pero ¿Qué podía hacer? Ese lunes me tocaba el turno nocturno y realmente lo odiaba. Trabajo de medio tiempo en un cinema  y por las noches es peor, los jóvenes con hormonas alborotadas llegan  solo para hacer desastres en todo el lugar ¡Ushh! En serio odiaba  este trabajo, pero no tenía de otra. Por ser vísperas de la noche de brujas, se estrenaban películas alusivas a la celebración. Esa semana habían tres en cartelera, una sobre lobos y vampiros, lo normal ¿No? Como si todo eso fuera real, digo ¿Acaso podías convertirte en hombre lobo si un perro salvaje te mordía? O ¿Realmente creer en que los vampiros existen? Pero creo que a las personas les encanta todo esto.
Pero realmente no esperaba que la vida me hiciera darme cuenta de lo que estaba por ocurrir

9:00 PM Última tanda del cine.
¡Kitahara, apresúrate!
Fue el grito que recibí de mi jefe, que por cierto como lo odio, viejo calvo y gritón.
¡Ya voy Sr. Takemura! Respondí con algo de enojo.
Había ruido por todo el maldito lugar y yo solo quería largarme a casa y tirarme a dormir, mi compañero de trabajo se veía realmente agotado, era el único con el cual hice amistad desde que entre a trabajar aquí. Es un chico amable y algo más joven que yo, así que cuando tocaba turno nocturno al menos tenía o me sentía en compañía cuando nos tocaba a ambos.
Nee~ Rie-chan Me llamó en voz baja mientras estábamos vendiendo los tiquetes en la caja principal.
Hmm? No lo miré, solo respondí sin dejar de hacer mi trabajo, si el jefe nos veía hablando, nos iría mal.
¿Escuchaste lo que está sucediendo en esta zona?
¿Qué cosa está sucediendo?
Realmente tenía idea de que era lo que iba a decir, pero igual seguí el rumbo de la conversa.
Están apareciendo animales muertos, perros, gatos e incluso algunos que salen del bosque y todos reciben al parecer la misma muerte. Destrozados y con las tripas afuera.
Al oír la palabra «tripas»  lo miré y solo hice un gesto de completo desagrado, me había tocado ver algunos de los perros de mis vecinos en ese estado, era extraño lo que estaba sucediendo.
Sí, lo sé… Ha de ser algún animal que salió del bosque y está demasiado hambriento.
LicántroposDijo
Coyotes, seguramenteDije yo.
Lo miré de reojo y pareciera como si estuviera pensando en algo.
Eh estado viendo muchas películas de hombres lobos y ellos actúan de esa manera cuando necesitan alimentarse de sangre, así que cuando la luna llena llega, estos se transforman y salen a cazar, ya sean animales o personas…
¿Realmente creía en esas cosas? Lo miré con completa incredulidad y reí para mis adentros, en serio dudo que eso pase en la vida real, esas cosas son solo producto de una mente con mucha imaginación, era lo que realmente pensaba de todo eso. Y así pasó todo el resto de la noche hablando del tema, me sentía mareada por todo lo que estaba escuchando de él y por momentos hasta ganas de vomitar me dio, por como hablaba de sangre y esas cosas asquerosas, creo que estaba pálida y todo dada vueltas, no sé ni cómo logré realizar mi trabajo así.

  1:45 AM, turno terminado…

Me despedí de él, habíamos terminado una hora más tarde de lo normal, moría de hambre y quería algo de ramen, pero a esa hora no creía encontrar algún restaurante abierto. Pase a una tienda veinticuatro horas y compre algo de comer, algo que pudiera recalentar al llegar a casa. Todo estaba tan silencioso aquella noche, que pensé en cortar camino por el parque. Camino a este sentí como si algo me estuviera siguiendo, miré en varias ocasiones detrás de mí, pero no lograba ver ni saber que era, llegue a creer que era solo mi imaginación por todo lo que me había contado Juri hacía unas horas. Pero entre más caminaba, más sentía que algo me seguía y mi corazón empezó a acelerarse producto del miedo. Fue cuando empecé a correr llegando al parque y lo que me iba siguiendo también corría tras de mí.
Mi respiración se aceleraba entre más corría y esa cosa que me perseguía podía escuchar como jadeaba ¿Qué rayos era eso? Miré hacia atrás y sin darme cuenta tropecé con algo y caí estrepitosamente al suelo, mis cosas cayeron igual, rodando por todos lados, cuando intente ver qué era lo que me perseguía, el susto fue enorme ¿Qué demonios era eso?
¡Mierda!
Grite muy asustada, intentando levantarme del suelo, era un maldito perro enorme o algo así, tanto era el miedo que mis piernas, creo que todo mi cuerpo, no respondía, esa cosa se acercó a mí, jadeando fuertemente, mostrando sus enormes dientes y su baba cayendo casi  sobre mí. Grite intentando arrastrarme, nadie parecía escucharme y el grito solo logro hacerle enfurecer más, creo que mis ojos se iban a salir por el miedo que sentía, estaba temblando y la cosa me olfateaba y gruñía con gran fuerza.
En mi intento por levantarme del suelo, esa cosa me jalo por una pierna y empezó a arrastrarme por todo el lugar mientras yo seguía gritando desesperada, pidiendo ayuda, pero nadie parecía escucharme, por mi mente solo pasaba la idea de que iba a morir devorada por esa bestia. Cuando se detuvo empecé a forcejear con él, sentí como clavaba sus enormes dientes en mis brazos y en uno de mis costados, estaba aterrada, de pronto tome un tronco que estaba a un lado, sacando fuerza de quien sabe dónde, me incorpore a medias para golpearlo en el hocico. Al hacerlo pude salir corriendo cómo pude, dándome algo de chance mientras la cosa esa seguía nuevamente tras de mí. Fue cuando llegué al punto de la carretera, entre el miedo y la desesperación no vi venir el auto, solo divise las luces y escuché como sonaba la bocina, me tire a un lado, rodé mucho y sentía mi cuerpo adolorido, raspándose contra el asfalto…lo próximo que escuché fue el estruendo del auto chocando con algo. Lo había matado o eso parecía… Estaba repleta de sangre, de mi propia sangre y las heridas me dolían terriblemente, pero estaba viva, aún.
Caminé un poco más, no sé hasta dónde, solo me sentía muy mareada, todo me daba vueltas y lo último que supe fue cuando caí al suelo. Todo se oscureció para mí.

Nada fue una maldita pesadilla, todo fue tan real…

Desperté de pronto… desperté muy exaltada…miré todo a mi alrededor con un gesto de extrañeza, todo era blanco ¿Estaba en un hospital? ¿Qué acaso lo de anoche había sido real? Tenía vendas en mis brazos y estaba acostada en una cama junto a otra, a medias me incorporé apoyándome de mis codos y fue cuando un hombre asomó su cabeza por la puerta. Entonces caí en cuenta de que estaba realmente en un hospital, miré de nuevo mis brazos, perfectamente vendados, él me miraba con una sonrisa y se acercaba a mi; una vez estando a junto a mi cama me miró en completo silencio, prácticamente me examinaba con la mirada.
¿Qué…qué hago aquí?
Le pregunte confundida y él solo se enfocó en apuntar sepa que cosa en una libreta que traía consigo.
Parece que fuiste atacada por algo, ya hemos curado tus heridas, eran muy profundas ¿Recuerdas que te ataco?
¿Cómo llegué aquí?
Pregunté ya que no recordaba como rayos estaba ahí.
Tenemos tus datos personales, llamamos a tus padres, pero no contestaron, así que llamamos al otro único número telefónico que aparecía en tu móvil ¿No tienes más amigos o algún otro familiar?
¡Rayos! No dejaba de interrogarme ¿Acaso era policía? No respondía a ninguna de mis preguntas y ¿Acaso le importaba si tenía o no más amigos?
Mis padres están fuera del país y volverán hasta dentro de dos meses y… Me llevé una mano al cuello para masajearlo un poco, mientras me sentaba en la cama y lo miraba No necesito tener tantos números telefónicos en mi móvil si cuando necesito de alguien, solo recurre a mí una persona.
Dije eso y él me miró raro, como si mi respuesta le hubiera parecido absurda tal vez, pero no le presté atención y seguí mirando mi cuerpo, aun no tenía idea de cómo había llegado a ese sitio, lo único que recordaba era que me había desmayado, entonces recordé lo del auto y la cosa esa tirada a un lado de la carretera, mi cuerpo se erizó de solo recordarlo.
Bien… Dijo él.
¿Puedo irme a casa?
Le pregunté, total por alguna extraña razón no sentía dolor alguno ya y lo que necesitaba o más bien quería era largarme de ese sitio, odiaba los hospitales desde que tenía uso de razón. Pero él se negó de inmediato aduciendo que debía permanecer unas horas bajo observación o quizá solo dos días antes de que pudiera irme ¡Genial! Pensé, con lo que me encanta estar en los hospitales, sobre una maldita cama incomoda y como menú principal algo de comida insípida de apariencia asquerosa.
Hemos llamado a la única persona que tenías registrada a parte de tus padres, dijo que en un rato vendría, así que mientras descansa.
¿A Juri? ¿Llamaron a Juri para que viniera? Ahora empezaba a dolerme la cabeza, pero ¿Que podía hacer?
Y así fue, pasó un rato para que este apareciera, yo estaba sentada en la cama mirando hacia la izquierda, cuando este entró, al percatarme de su presencia, lo miré y me asombré un poco, parecía como si no hubiera dormido en toda la noche, se veía realmente mal.
¡Qué guapo te ves hoy!
Sonreí de lado, ya que su apariencia no era la mejor en ese momento.
¡Graciosa…!  No tuve una buena noche ¿Qué fue lo que ocurrió?
Ayúdame a salir de aquí.
Se me quedó mirando como si lo que acababa de decirle fuera una broma.
Ayúdame a escapar de aquí, no soporto este lugar Repetí.
¡Estás loca! Ahora dime qué fue lo que sucedió…
No tuve más remedio que contarle lo que me sucedido hace unas escasas horas y que no tenía idea de cómo había ido a parar al lugar donde ahora me encontraba.
Después de un rato él me contó algo que no esperaba, algo que le había pasado durante la noche, su sueño y el que se encontrara preocupado por lo que fuera a pasar en adelante.
No entendía nada de igual manera, pero si él lo decía, tenía que creerle.
Por esa razón sentí miedo y más cuando me llamaron para que viniera.
Salgamos de aquí… Necesito volver a ese lugar, quiero saber que fue lo que me atacó.
No dejaba de mirarme alarmado y no dejaba de repetir que tenía que descansar, me levanté como pude ya que me sentí algo aturdida aun, raramente las heridas no me dolían así que empecé a quitar la venda de mi brazo, al hacerlo noté que está estaban sanando demasiado rápido pese a estar saturadas.
¿No es muy pronto para que sanen las heridas que apenas fueron saturadas Le mostré mi brazo.
El doctor me dijo que las heridas habían sido muy profundas y por esto tuvieron que saturarlas ya que habías perdido mucha sangre, pero…
Miraba con curiosidad el brazo, como intentando encontrar una razón para ello.
Necesito ropa para salir de aquí o mejor… Dame esa gabardina y larguémonos ahora mismo.
Tome mis zapatos que estaban a un lado, tomé la gabardina de Juri, me acomodé un poco el cabello, la persona de la cama de al lado parecía dormida, así que no se daría cuenta cuando saliéramos de ahí, me coloqué la prenda de vestir sobre la bata de hospital, le hice una seña con la cabeza al chico para así salir del cuarto. Cuidando de que nadie nos viera, me subí la capucha de la gabardina y salimos del lugar. Nadie notó el que había salido de aquel sitio, iba caminando un poco más a prisa que Juri y este me seguía, negando y mirando hacia atrás, una vez alejados por completo de aquel lugar se acercó a mí con el rostro contrariado.
¡Tú estás loca en serio! ¿Qué pasará cuando se den cuenta de que te has ido?
No pasará nada, tranquilízate, además el seguro cubre los gastos…
Seguía caminando en dirección al parque, necesitaba volver al lugar donde todo había ocurrido.  Una vez llegué al punto, ví como mis cosas seguían en el mismo lugar, mi mochila que agarré de inmediato y lo que había comprado estaba todo tirando en el suelo, me había aferrado al pasto y se notaba por como habían quedado las marcas de mis uñas en él. Juri me siguió en cuanto yo empecé a seguir el rastro de las mismas, necesitaba alguna respuesta a lo ocurrido en la noche.
¿Cortaste camino a casa por el parque, a la una de la madrugada?
Es el camino más rápido para llegar a casa y no pensé que me atacaría una bestia a esa hora… Me arrastro hasta aquí, luego de ahí salí a la carretera Señalé hacía el otro lado Logré golpearlo con algo, supongo que era un tronco, un palo.
Corrí hasta llegar a la carretera, en el suelo había manchas de sangre, Juri las miraba y corría junto conmigo, cuando me detuve al pie de la misma, observe los manchones de sangre que había por todos lados. Justo en el medio fue que esa cosa había sido atropellada, al otro lado de la carretera había un auto estacionado, me acerqué pensando que era el mismo, este no mostraba marcas ni rasguños de haber embestido algo.
De pronto de ese mismo lado apreció un chico, tal vez de mi edad e igual que yo, ocultaba su rostro en la capucha, pero de su abrigo, al vernos nos miró con el ceño fruncido y se quedó de pie, observándonos de aquella manera ¿Podría ser él quien arrolló esa cosa? Pensé en ese momento, mirándolo desde el otro lado, mientras él parecía estudiarme de los pies a la cabeza.

 Continuara…

  

Kabuki Assassin Capítulo 1



Faltaban dos semanas para la celebración de Halloween, Yuka lo celebraba cada año en una reunión que organizaba con sus amigos más cercanos, pero siempre y antes de que llegara aquel día, planeaba una maratón en las cuales se veían todas las películas del género de terror que pudiesen ver, casi nunca terminaban, al llegar el sábado al medio día, sólo quedaban por lo regular ella y su mejor amiga. A diferencia de este año, muchos de los cuales siempre pasaban con Yuka esta celebración, no iban a poder asistir, algo que en cierto modo le desanimaba un poco. Mariya, ella desde el inicio de la secundaría se convirtió en su mejor amiga, su confidente; y en su mente aunque no lo dijera, su futura cuñada, si algo había notado eran las miraditas que intercambiaban de vez cuando ella y su hermano mayor, Shohei, pese a las diferencias considerables de edad, nunca dijo algo malo al respecto, si algo debía aceptar era el que ambos les parecía una buena pareja.
Por su parte Yuka no tenía novio, pero si los ojos puesto en alguien y a ese alguien quería invitarle este año a la pequeña reunión en su casa. Shintaro morimoto, aquel joven que era capitán del equipo de fútbol en la escuela, Mariya le sorprendió en muchas ocasiones casi babeando por él, algo que le divertía, pero le encantaba ya que para ella estos dos eran la pareja perfecta e incluso les parecía que ambos eran igual de ordinarios en cuanto a su trato con los demás.
Mariya le envió un mensaje corto a Yuka, avisándole de que los que irían a su casa esa misma tarde, serían Hongo, Rena, Jesse y ella. Yuka de inmediato se entusiasmo ya que si bien estos eran muy buenos amigos de ella y aunque ya habían dicho que a la fiesta no podrían ir la semana que entraba, le alegraba que al menos les hicieran compañía ese fin de semana.
《Mensaje de texto: Para Yagi
¡De acuerdo! Entonces les veré ahí para las cinco de la tarde, antes pasaré a comprar algunas cosas. Te quiero, amiga.
Enviado.》
Después de haber respondido a su mensaje, Yuka corrió por los pasillos casi solitarios de la escuela, aquel día se habían quedado para prácticas de Fútbol y las chicas de Voleibol, debían prepararse para el torneo que estaba por venir el mes entrante. Algo sudorosa y con su uniforme de gimnasia puesto, Yuka se apresuró hacia las regaderas, sino estaba mal apenas eran las tres de la tarde y ya la mayoría se habían retirado a sus casas, Mariya le insistió en quedarse con ella y esperarla, pero esta se negó y le pidió que se adelantara, al final ella aceptó, pero cómo cada año, ella iba primero a su casa y luego de ahí a casa de Yuka, ella y Hongo eran quienes llevaban una cantidad enormes de DVD's, este año habían quedado por ver algunas de los ochentas y otras de los noventas; se encargaron de buscar las mejores y apresurarse en alquilarlas ya que una vez se demoraron demasiado y cuando se disponían a hacerlo, no quedaban muchas de este género.
A eso de las cuatro de la tarde, Yuka se percató de que se estaba haciendo más tarde de lo esperado, pasó por sus cosas a su salón y casi corriendo bajó las escaleras que daban a una de las salidas de la escuela, sin darse cuenta y de un momento a otro, chocó fuertemente contra alguien que en ese momento iba subiendo, ambos cayeron de sentón sobre el suelo, las cosas de ella cayeron de igual manera y un golpe en su trasero fue lo que recibió del impacto.
— ¡Rayos!
Dijo la voz contraria a Yuka, que de inmediato se incorporó para ir a ayudarla, tomándola fuertemente por los brazos y con esta acción, hizo que la chica quedara de pie frente a él. Al ver Yuka de quien se trataba, un rubor cubrió sus mejillas, era Shintaro, con quien había chocado, el chico que le gustaba desde hacía un año y medio, algo torpe desvió la mirada hacia sus cosas y al notar él aquel gesto, algo apenado corrió a levantarlas de a poco.
—Lo siento... realmente no te vi—Se disculpó el chico entregándole ahora sus cosas a ella.
— ¡Está bien! No ha sido culpa tuya, ha sido mía por venir corriendo cómo loca.
Aquellas palabras dichas por ella, le hicieron reír al chico y ante ello, Yuka mordió levemente su labio inferior, le gustaba la manera en la cual sus labios se curvaban al sonreír y esto, la ruborizaba aún más, en su mente sólo podía pensar en lo guapo que era. Duraron unos segundos más ahí, intercambiaron una que otra palabra con respecto a las prácticas y lo cansado que había sido el día de hoy, antes de irse, Yuka se dio la vuelta de nuevo, a unos pasos de él.
—Etto... Morimoto-kun... ¿Harás algo en especial para la próxima semana? Para el 31 para ser exacta...
—Huh...—El chico dio la vuelta para poder ver el rostro de ella nuevamente. —Pasarlo en casa, la verdad no tengo planes para ese día, ¿Por qué?
Yuka se alegró demasiado dentro de sí misma, pero no quiso demostrarlo en ese momento y menos frente a él.
—Me preguntaba si querías ir a una fiesta... ¡Bueno! Más que fiesta es una reunión, en mi casa—Titubeó un poco al decir las últimas palabras.
—Mmh... pues...—Se quedó en silencio un par de segundos y luego de ello una sonrisa curvó sus labios—Sí me invitas tú, yo iría con gusto. —Dijo finalmente el chico.
Yuka casi dio un salto de alegría y esto le causó gracia a Shintaro, aunque él tampoco podía negar que el hecho de que ella le hubiese invitado, le alegraba y aunque no le había dicho nada, sentía algo más por la chica. Siempre que estaban en prácticas y cuando la chica parecía distraída, él se le quedaba mirando, cada movimiento, cada acción que llegase a realizar y debido a ello, una vez en medio de su descuido, el balón azotó en contra de su nariz, haciéndole sangrar demasiado, aún recordaba el revuelo que había causado aquella vez y que incluso la misma Yuka se había espantado de más.
Shintaro contemplaba la idea de confesarle a la chica sus sentimientos, pero quería esperar un poco más, temía su reacción, temía el que a ella no le gustara cómo a él, ahora con esto sentía que tendría esa oportunidad para hacerlo y lo iba a aprovechar.
Al salir de la escuela, Yuka se dirigió hacia una tienda cercana en la cual compró todo lo necesario, mientras hacía esto recibió una llamada de su amiga Mariya, muy entusiasmada le dijo que tenía algo que contarle y que al llegar a casa se lo diría. Por supuesto que Mariya creía tener una idea, para que su amiga estuviera tan contenta, era por una sola razón, pero esperaría paciente a que esto sucediera.
El timbre de la casa sonó y Hongo dejó por un momento lo que estaba haciendo para ir a ver de quien se trataba, Mariya por su parte se encargaba de preparar algunas cosas para picar, las pocas que había en ese momento y junto a ello las bebidas que entre hongo y ella habían llevado, por momentos el hermano mayor de Yuka se paseaba por la cocina, con la excusa de beber algo o simplemente de comer y cuando se veían a solas, aprovechaba para rodearla por la cintura, hundiendo su rostro en el cabello suelto de la chica.
—No hagas eso aquí, nos van a ver.
— ¿Ah, sí? Y, ¿Quién? —Rió y aferró un poco más a su cuerpo— ¿El novio de Yuka?
— ¡No es su novio! —La chica rió, pero sin poner resistencia a los cariños que recibía por parte del mayor.
— Pues, eso parece, siempre está tras ella.
Dijo Shohei y enseguida dejó un beso en el cuello de la chica, sin darse cuenta Hongo asomó su cabeza por la puerta de la cocina, al verlos en dicha actitud, no hizo más que negar un poco con su cabeza, no era extraño sorprenderlos así.
— ¡Ustedes dos! Busquen otro sitio, ya llegaron los demás, así que será mejor que dejen de estar tan melosos.
— ¿Llegó Yuka?
— ¿Llegó mi hermana?
Preguntaron casi al mismo tiempo y luego rieron.
— ¡No! Pero supongo que lo hará pronto, ya apártense, no sé cómo no les da pena hacerlo así cómo si nada.
Mariya sólo rió y en un bowl echó todo el contenido de un paquete de palomitas de maíz. Shohei finalmente la dejó y fue hacia el refrigerador del cual sacó una botellita de agua, antes de salir de ahí, dejó un suave y corto beso en la mejilla de la chica, finalmente retirándose del lugar para ir hacia su habitación.
Hongo sacudió su cabeza, si bien tenían una relación muy buena y cercana entre todos, se le hacía un poco extraño el hecho de que ellos dos se comportaran tan melosos frente a él, hacía mucho tiempo les descubrió besándose tras la casa, estos le hicieron prometer el no decirle nada a Yuka, ya que según ellos lo haría cuando lo creyeran necesario, aún así estaba seguro de que ella ya lo sabía, pero no decía nada al respecto.
Ya en la sala se encontraban Jesse y Rena, dos de sus compañeros de clase más cercano y a veces los más pesados, estos dos siempre iban juntos y pese a no ser pareja, daban a entender todo lo contrario, lo cierto es que se conocían desde muy pequeños y siempre se dieron la mano en cuanto a sus travesuras. Cuando Mariya entró a la sala, Hongo estaba ayudando a Jesse a terminar de arreglar algunas cosas, una mesita que estaba cerca de unos de los sofás, se podían ver las pilas de DVD's, todas eran las películas que habían alquilado y entre esas estaban algunas más que Jesse había llevado.
Rena por su parte saludó a Mariya y juntas se encargaron de al menos organizar la mesita de centro donde siempre colocaban los snacks, no demoró mucho tiempo cuando Yuka llego a casa con tres bolsas más de compras, se recostó contra una pared y dejó salir un largo y pesado suspiro en aquel instante, haciendo que los demás se percataran de su presencia.
— Pensé que nunca llegaría...
—Tranquila, estás a tiempo, no íbamos a empezar sin ti.
Dijo Hongo aproximándose a ella para ayudarle con las bolsas y llevarlas a la cocina.
— ¿Ah durado mucho el entrenamiento?—Preguntó Jesse ajustando unos cables de la pantalla.
— ¡Fue realmente eterno! Creo que hoy nos exprimieron cómo nunca.
— Pero les hace falta poco y se acercan las competencias, así que supongo que por ello les tienen así— Rena comentó, yendo hacia donde estaba Yuka y tomándola de una de sus manos, llevándola consigo hacia el sofá en el cual se desplomaron las dos.
— Yo no entiendo cómo te encanta ese ritmo, creo que yo ya estaría muerta— Comentó Yagi entre risas.
— Es divertido, creo que a mí me encanta, además me siento bien mientras estoy en el campo de juego y este año espero podamos clasificar... —Yuka miró hacia todos lados y luego se incorporó de aquel sofá— Veo que ya casi tienen todo listo, así que iré arriba y me cambiaré de ropa ¿De acuerdo?
Los demás asintieron y sin demora esta se apresuró en ir a su habitación, prácticamente subió las escaleras corriendo cómo era costumbre en ella, dejándolos solos, en su lugar Mariya se dirigió a la cocina para así ayudar a Hongo, seguro el pobre estaba preparando lo demás.
Cuando Jesse y Rena se vieron solos, intercambiaron miradas de complicidad, Jesse tomó su mochila que estaba a un lado y se acercó al sofá donde aún estaba la chica.
— ¡Bien! ¿Lo has traído?
— ¡Claro que sí! No podía dejar pasar esta oportunidad.
El más alto abrió su mochila, dejando ver el interior de la misma, cuando Rena vio esto, sonrió con malicia y miró al chico junto a ella.
— Esto se pondrá divertido, ya sabes cuándo debes hacerlo ¿No?
— ¡Sí! Tú pierde cuidado, después de que termine Scream 3, haré mi aparición especial.
Jesse sonrió con un gesto igual de malicioso que el de Rena, intercambiando miradas y observando nuevamente lo que había dentro de su mochila. De un momento a otro aparecieron en la sala hongo y Mariya, sin prestarles mucha atención a ellos, se dispusieron a colocar los bolws de snacks sobre la mesita. Así duraron un rato hasta que Yuka volvió a la sala, entre todos ahora habían ordenando lo mejor posible todo, el hermano mayor de Yuka estaba en su habitación estudiando, así que mientras ellos estaban alistando todo para su reunión post-Halloween, este se preparaba para sus exámenes trimestrales.
Entre algunas risas y sustos que se daban entre ellos mismos, vieron las dos primeras películas, Halloween 1 y 2 luego de estas, Jesse colocó la primera de Scream, cuando lo hizo miró a su cómplice Rena y esta sin poder evitarlo, rió para sí misma, acomodándose mejor en el sofá donde estaban las chicas sentadas, a los pies de este, se sentaron hongo y Jesse.
— ¿Qué ibas a contarme?— Preguntó Yagi a su amiga, ambas estaban abrazadas sobre el sofá, mientras veían ahora la película.
— ¿Adivina a quién invité a la fiesta de la próxima semana?
— ¿A quién? ¡Anda dime!
Yuka le miró y arqueó levemente sus cejas, a lo que enseguida su amiga comprendió por la expresión que tenía esta en su rostro.
— ¿Me estás jodiendo?
Cuando Yagi dijo esto, Hongo hizo un sonido para que esta se callara, en lugar de hacerlo, abultó un poco sus labios y estiró uno de sus pies, haciendo que la cabeza del chico se fuera hacia delante en un leve empujón que esta misma le había dado ahora. Los demás rieron por ello y él sólo alcanzó a quejarse.
— Es en serio... cuando salí de las prácticas, iba corriendo por las escaleras y él iba a subir en ese momento, ambos chocamos, pero... ¡Fue hermoso!
En ese instante, ambas dieron un brinco al escuchar el grito de una de las escenas de Scream.
— ¿Entonces aceptó venir para la semana que viene?
— ¡Así es! Me dijo que siendo yo quien le invitaba, estaría gustoso de venir.
Yagi y yuka pasaron así un buen rato platicando sobre el asunto, esta le siguió contando un par de cosas más y lo emocionada que estaba porque llegara así la semana entrante, quería que usaran algún tipo de disfraz para la reunión, pero eso ya lo arreglaría durante los días siguientes. Por momentos los chicos daban uno que otro brinco en lo que terminaban la película, apenas terminó la primera, Jesse colocó la segunda parte de esta saga que tanto le gustaba, no sólo le gustaba a él, sino que también a Yuka, así que se entretenía mientras observaban al asesino de la máscara de fantasma intentando cazar a la protagonista de la historia. Incluso reían ya que para ellos el que sucediera algo similar era imposible en la vida real, cosa que a cada rato contradecían los varones. Pronto pasaron a la tercera parte y todo parecía más un debate sobre dicho film.
— Es imposible que un asesino te quiera matar y nunca lo logre, Sidney ha sobrevivido a tantos ataques, en la primera su novio psicópata, en la segunda la madre de este, que estaba igual de loca y en la tercera nuevamente otro asesino, ya debería estar muerta ¿no les parece?
— ¡Pues sí, Yagi! Pero es una película de eso se trata, además ella es la protagonista, igual el policía tonto ese y la reporteara con aires de diosa—Dijo Rena llevando un puñado de porpcorn a su boca.
— ¡Oye! Gale es guapa, me gusta su personaje, aunque sí es un poco exagerado...— Refunfuño Hongo.
— Mientras ustedes debaten, yo iré al baño, porque estoy que me meo.
Dijo Jesse poniéndose rápidamente de pie para irse al baño.
— ¡Es tan asqueroso! Pudo ahorrarse ese detalle— Rena sacudió su cabeza en ese instante.
— A mí me gusta la cuarta, pensé que estaría desgatado el hacer una parte nueva, pero lo lograron bien, además de que me convenció el personaje de Emma Watson, era una versión femenina de Billie Loomis y el otro idiota, ¿Quién iba a pensar que era su cómplice?
Comentaba Yuka mientras a su vez comía un poco y luego tomaba su vaso de gaseosa para beber un poco del contenido del mismo. En una de las escenas de las películas, cuando Ghostface estaba por asesinar a otra más de sus víctimas, Yuka y Yagi gritaron en dicha escena, dando un salto sobre el sofá, para luego echarse a reír de sí mismas.
Rena muy divertida por esto, miró su móvil en ese momento, un mensaje de texto avisándole de que se preparara, fue entonces cuando la chica se levantó del sofá donde se había encontrado todo ese rato.
— Sí yo fuera Sidney, llevaría conmigo una ametralladora, entonces le daría a ese maldito psicópata y luego le quitaría la máscara tonta que lleva puesta.
— Sí tú fueras Sidney, estarías muerta ya...—Dijo Yagi.
Los chicos rieron en ese momento.
— ¡Vamos! Yo no me dejaría matar tan fácilmente.
Cuando Rena pretendía ir hacía la cocina, chocó con algo, sus ojos se abrieron enormemente ante ello, ahora sentía cómo unas fuertes manos se apoderaban de su cintura y cómo a su vez, en su abdomen sentía un intenso dolor, el cual le hizo gritar fuertemente alarmando a los demás.
Continuara...