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jueves, 26 de noviembre de 2015

Kabuki Assassin Capítulo 2



— ¡Vamos! Yo no me dejaría matar tan fácilmente.
Cuando Rena pretendía ir hacía la cocina, chocó con algo, sus ojos se abrieron enormemente ante ello, ahora sentía cómo unas fuertes manos se apoderaban de su cintura y cómo a su vez, en su abdomen sentía un intenso dolor, el cual le hizo gritar fuertemente alarmando a los demás.
El temor y el desconcierto se apoderó de los chicos, una enorme cuchilla de metal se elevaba ante los ojos de todos y se clavaba en el abdomen de Rena, esta en un intento fallido quiso zafarse de quien la tenía sujeta con fuerza, los gritos de dolor de la chica se mezclaban entre los gritos de terror de los demás quienes entre el temor no sabía qué hacer en aquel instante. Aquel sujeto le dio la vuelta a la chica, esta quedando frente a los demás mientras por su abdomen empezaba a escurrir sangre.

¡HERMANO! –Gritó Yuka desesperadamente.
Hongo por su parte empezaba a gritar el nombre de las chicas, con su móvil pretendía llamar a la policía, pero de los nervios se resbalo de sus manos, en tanto Mariya quien intentaba huir de lo que estaba sucediendo, fue detenida inmediatamente por el sujeto del rostro oculto tras una máscara, al tomar a la chica, Rena cayó en seco sobre el suelo, Yuka y Hongo corrieron  hacia ella quien se encontraba herida y en medio del revuelo no se percataron cuando este colocó el cuchillo en el cuello de su nueva víctima.

Mariya cerró los ojos al sentir el frío metal en contra de su cuello, un fuerte grito de parte de Yuka y los quejidos de Rena se mezclaban en medio de la confusión del momento. En una rápida acción por parte de Shohei quién de pronto aparecía, intentó por mucho detenerlo, cuando aquel sujeto pretendía hacerle daño a la chica, una fuerte risa estalló, de inmediato quitó su máscara y reveló su rostro, temblorosa Mariya no se atrevía siquiera a mirar, este la soltó y ella cayó al suelo, entre tanta confusión Rena igual rió al ver las reacciones de los demás, siendo aquello toda una broma ejecutada por los dos, una broma que les heló la sangre y sembró el pánico momentáneo en aquel momento.

¿Qué demonios?
Preguntó Shohei mientras casi se abalanzaba sobre Jesse.
— ¡Tranquilo! Sólo era una pequeña broma…
Gritó Rena en lo que ahora se incorporaba y dejaba ver la mancha que tenía en su camisa, levantó la misma para que así todos vieran que no había herida alguna, Mariya levantó levemente la mirada para asegurarse de que todo era tal cual lo decía su amiga. Un fuerte suspiro escapó tanto de Mariya cómo de Yuka.
¡¿Qué clase de bromas son estas?! Shohei miró a Jesse con gran enojo ¿Qué tienes en la cabeza Jesse? Quedamos que nunca más volverían a hacer bromitas pesadas y tú Rena, ¿Cómo puedes seguirle el juego a él en todo?
Shohei cuestionaba realmente enojado, dejando finalmente a Jesse y dirigiéndose hacia Mariya para ayudarla a levantarse del suelo. Hongo con una mano en el pecho, respiró con gran alivio y se aproximo a Yuka, colocando una mano en el hombro de esta.
¿Estás bien?
¡Lo estoy! ¿Tú lo estás?
Hongo asintió en silencio y luego sin poder evitarlo, se echó a reír.
¡Par de idiotas! Creí que íbamos a morir, ustedes deberían tener prohibido el ver películas de terror.
Lo siento, pero sólo queríamos darles un pequeño sustoDijo Jesse apunto de reír.
Miren cómo dejaron a Mariya, saben que es más frágil, piensen las cosas antes de hacerlas, a la próxima seré yo quien te ponga en tu lugar, Jesse y tú Rena… Hubo un breve silencio mientras las miradas se posaban tanto en Jesse cómo en Rena mientras Yuka sacaba su enojo ¡Tonta! Pensé que en serio te había ocurrido algo.
Yo estoy bien… sólo fue el susto, la broma estuvo un poco pesada, pero vaya que me hicieron temblar, son muy originales, creo que se superan cada vez más.
Dijo Mariya de pronto y una sonrisa se curvó en los labios de Rena y otra en los de Jesse.
Lo sentimos en serio, esta vez se nos escapó un poco de las manos, prometemos que la broma del siguiente año será menos pesada.

Al decir esto Rena, Yuka le fulminó con la mirada y finalmente rió sacudiendo de manera leve su cabeza, bien era sabido que tanto Jesse cómo Rena eran especialistas en hacer bromas, no sólo a sus amigos, sino que también a los profesores.  Algo que recordó en ese instante Yuka, fue la broma hecha al profesor de deportes cuando le bañaron de un líquido verdoso que ellos mismos habían creado, el profesor pasó semanas con el cabello y el rostro verde, pareciendo Grinch por su aspecto, fue divertido para todos ver cómo incluso las orejas del profesor tenían un color verde.

Será mejor que ordenemos un poco todo esto, antes de que lleguen tus padres, Yuu Jesse dijo esto y se dirigió hacia la mesita de centro a empezar a ordenar los DVD’s que tenían sobre la misma Lamento la broma, en realidad fue idea mía, Rena sólo me apoyó… lo siento Mariya, no quisimos causarte tan mal momento, lo siento Shohei…
¡Idiota! Para la próxima espero sean más consciente de lo que hacen… llevaré a Mariya a la cocina para calmar sus nervios un poco.
Pero estoy bien Protestó la chica.
Nada de eso, señorita, mírese cómo está blanca cómo la cera y temblorosa cómo gelatina Shohei sonrió y llevó una mano al rostro de la chica, con la yema de sus dedos acarició suavemente la mejilla de Mariya.

Durante el tiempo que se demoraron ordenando la casa, estuvo todo en silencio, un incomodo silencio que mientras les hacía pasar el susto, les sirvió para dejar todo en completo orden, Jesse y Rena ayudaron a Yuka y a Hongo en lo que podían. Cuando estaban por terminar, Rena miró a su amiga, abultando levemente sus labios y abrazándose a ella de manera cariñosa.

¿Nos perdonas?
Preguntó y Yuka se hizo la indiferente en ese instante. Jesse al igual que Rena, se acercó a Yuka y colocó sus brazos sobre la cabeza de la más baja.
Perdónanos, Yuu… prometemos que no lo volveremos hacer.
Hmm… Yuka se mantenía indiferente ante las suplicas de estos dos.
¡Por favor!
Rena la abrazó con melosidad y en ese momento Yuka la miró y rió entre el enojo que aún sentía.
¡Bueno! Dijo finalmente la chica que se encontraba apretujada entre Rena y Jesse Pero en serio, prometan que nunca volverán a hacer algo así.
¡Lo prometemos! Dijeron al mismo tiempo.
Rena se apartó y Jesse levantó a Yuka del suelo, esta entre risas pedía que le bajara, pero el más alto no atendía sus palabras, en cambio la meció un poco sosteniéndola en el aire y si no fuera por Hongo que se acercó para palmearle con suavidad la espalda, no hubiese bajado.
¡Bueno, bueno! Creo que viene siendo hora de que nos vayamos, los padres de Yuka no deben demorar, ¿Esperamos a Mariya? Preguntó Hongo.
Creo que Yagi se quedará esta noche a dormir, además supongo que querrá pasar algo de tiempo con Shohei, ya saben.

Asintieron y rieron por lo bajo, bien era sabido entre ellos la relación estrecha que se formaba entre estos dos.
Pasado un rato Yuka acompaño a sus amigos para despedirlos antes de que se marchara cada uno a sus casas, Jesse le regaló la máscara a Yuka y esta quedó en conservar la misma cómo el recuerdo de la última broma y de la promesa del chico en no volver a hacer algo semejante.
Cuando finalmente se marcharon, ella se aseguró se cerrar bien la puerta de la casa, mientras lo hacía su móvil sonó, la llamada entrante era de su madre, a lo que se apresuró en contestarle.

¡Hola, mamá!...
Yuka-chan, ¿Está todo en orden?
Preguntó la voz del otro lado.
¡Sí! Hace unos segundos los chicos se fueron, Yagi se quedará dormir aquí, así que probablemente pediremos una pizza para cenar. ¿Papá y tú van a demorar esta noche?
Mmh… creo que un poco más, tu padre tiene una reunión y yo quedé en encontrarme con unas viejas amigas, ¿Podrías pedirle a Shohei que prepare algo para cenar?
Shohei está ocupado con lo de sus exámenes, no quiero molestarle, no te preocupes, yo me encargaré de ello.
Entonces nos veremos, hija.

Al cerrar la llamada, Yuka se adentró en la cocina para así limpiar un poco la misma, su intención era pedir una pizza ya que realmente no tenía ganas de comer algo más, no después de haber pasado casi toda la tarde comiendo toda clase de snacks y seguramente o lo más probable era que Mariya e incluso su hermano, querrían comer algo rápido.
Mientras la casa quedaba en completa tranquilidad, Mariya le hacía compañía a Shohei, esta estando más tranquila que antes, se encontraba ahora sentada sobre un sillón amplio y de color blanco junto a la ventana del cuatro de Shohei, la habitación daba a la parte trasera de la casa, la vista de la misma daba a un lote baldío, algunos herbazales adornaban parte alrededor del mismo y amenazaban con extenderse  a lo largo de aquel terreno abandonado que años anteriores sirvió cómo campo de deporte de la zona y ahora pretendían llenar de algunas casa más o al menos era el proyecto de la zona donde vivían.

Ya pronto terminas la universidad, ¿Qué harás luego?
Trabajar…Rió y dejó lo que estaba escribiendo para ir así hacia donde estaba la chica, abrazándose a ella con bastante fuerza y empezando a besar el cuello de la misma.
Ya sé que vas a trabajar, ¿Pero te han dicho donde?
Aun no lo sé, primero debo terminar y supongo que cuando me gradúe buscaré algún trabajo para así poder mantenerte y  casarnos.
Ante estas palabras, Mariya rió y seguido de ello botó un suave suspiro, con algo de fuerza lo abrazó e hizo que sus piernas se abrazarán de igual manera al cuerpo del mayor.
¿Estás seguro que mis padres permitirán que me case contigo?
No lo sé, pero haré lo posible, mientras será mejor que sigamos en secreto, no quiero traerte problemas y este año finalizas el instituto, ¿Sabes que vas a estudiar en la universidad?
Hmm… pues, mis planes para la universidad son los de estudiar periodismo, ya lo tengo decidido.
Shohei arqueó una de sus cejas, rió con cierto orgullo y sin previo aviso empezó a besar una y otras vez a la chica.
Me alegra el que hayas tomado una decisión, pensé que seguirías con lo de ser modelo, aunque te iría bien de ello estoy seguro y yo iría a verte siempre.
¡Serás un buen esposo! No te enamores de alguien más…
No lo haré, sólo te quiero a ti.
Ambos sonrieron y de un momento a otro Mariya se separó para así incorporarse.
Te dejaré solo ahora, no quiero interrumpir tus estudios y será mejor que vaya con Yuka-chan, antes de que venga a buscarme aquí.
En el momento que Mariya miró a la ventana, fijó su mirada en una silueta que parecía estar en el terreno abandonado, su entrecejo se arrugó levemente puesto que ya estaba bastante oscuro y le era imposible poder ver bien de quien se trataba, aquella silueta a lo lejos parecía ser la de un hombre bastante alto, el mismo estaba inmóvil y con la mirada fija a la ventana del cuarto de Shohei. Un escalofrío recorrió su cuerpo y miró al chico que ahora había regresado a su escritorio.
Shohei… alguien está mirando hacia acá…
¡¿Eh?!
El chico dejó nuevamente lo que estaba haciendo y caminó hacia donde estaba la chica frente a la ventana, cuando Mariya volvió la mirada, ya la extraña silueta no estaba, miró al chico y este a ella con algo de extrañeza.
¿Dónde? No veo a nadie.
Hmm… me pareció haber visto a alguien parado del otro ladoSacudió su cabeza un poco en ese momento y dejó escapar un prolongado suspiro O tal vez sigo nerviosa y fue sólo mi imaginación.
Shohei sonrió y dio un beso en contra de la mejilla de ella.
Tal vez sea eso, ve con Yuka y asegúrate de comer algo, luego vayan a descansar.

Mariya asintió, se despidió de él y cruzó la habitación para así ir hacia la puerta, dejando solo al chico el cual se quedó durante unos segundos mirando por la ventana, negó un poco ante la idea de que hubiese alguien del otro lado, cerró la ventana y a la vez las cortinas para así regresar a lo que estaba haciendo, aquella noche pasaría en vela preparándose para sus exámenes del día siguiente.
La figura extraña que había visto Mariya poco antes, no había sido producto de su imaginación, algo o alguien del otro lado parecía estar vigilándolos de manera sigilosa y al parecer sin motivo aparente.


«Continuara»