— ¡Vamos! Yo no me dejaría matar tan
fácilmente.
Cuando Rena pretendía ir hacía la cocina,
chocó con algo, sus ojos se abrieron enormemente ante ello, ahora sentía cómo
unas fuertes manos se apoderaban de su cintura y cómo a su vez, en su abdomen
sentía un intenso dolor, el cual le hizo gritar fuertemente alarmando a los
demás.
El temor y el desconcierto se apoderó de los
chicos, una enorme cuchilla de metal se elevaba ante los ojos de todos y se
clavaba en el abdomen de Rena, esta en un intento fallido quiso zafarse de
quien la tenía sujeta con fuerza, los gritos de dolor de la chica se mezclaban
entre los gritos de terror de los demás quienes entre el temor no sabía qué
hacer en aquel instante. Aquel sujeto le dio la vuelta a la chica, esta
quedando frente a los demás mientras por su abdomen empezaba a escurrir sangre.
— ¡HERMANO! –Gritó Yuka desesperadamente.
Hongo por su parte empezaba a gritar el nombre
de las chicas, con su móvil pretendía llamar a la policía, pero de los nervios
se resbalo de sus manos, en tanto Mariya quien intentaba huir de lo que estaba
sucediendo, fue detenida inmediatamente por el sujeto del rostro oculto tras
una máscara, al tomar a la chica, Rena cayó en seco sobre el suelo, Yuka y
Hongo corrieron hacia ella quien se
encontraba herida y en medio del revuelo no se percataron cuando este colocó el
cuchillo en el cuello de su nueva víctima.
Mariya cerró los ojos al sentir el frío metal en contra de
su cuello, un fuerte grito de parte de Yuka y los quejidos de Rena se mezclaban
en medio de la confusión del momento. En una rápida acción por parte de Shohei
quién de pronto aparecía, intentó por mucho detenerlo, cuando aquel sujeto
pretendía hacerle daño a la chica, una fuerte risa estalló, de inmediato quitó
su máscara y reveló su rostro, temblorosa Mariya no se atrevía siquiera a
mirar, este la soltó y ella cayó al suelo, entre tanta confusión Rena igual rió
al ver las reacciones de los demás, siendo aquello toda una broma ejecutada por
los dos, una broma que les heló la sangre y sembró el pánico momentáneo en
aquel momento.
— ¿Qué
demonios?
Preguntó Shohei mientras casi se abalanzaba sobre Jesse.
—
¡Tranquilo! Sólo era una pequeña broma…
Gritó Rena en lo que ahora se incorporaba y dejaba ver la
mancha que tenía en su camisa, levantó la misma para que así todos vieran que
no había herida alguna, Mariya levantó levemente la mirada para asegurarse de
que todo era tal cual lo decía su amiga. Un fuerte suspiro escapó tanto de
Mariya cómo de Yuka.
— ¡¿Qué
clase de bromas son estas?! —Shohei
miró a Jesse con gran enojo—
¿Qué tienes en la cabeza Jesse? Quedamos que nunca más volverían a hacer
bromitas pesadas y tú Rena, ¿Cómo puedes seguirle el juego a él en todo?
Shohei cuestionaba realmente enojado, dejando finalmente a
Jesse y dirigiéndose hacia Mariya para ayudarla a levantarse del suelo. Hongo con
una mano en el pecho, respiró con gran alivio y se aproximo a Yuka, colocando
una mano en el hombro de esta.
— ¿Estás
bien?
— ¡Lo
estoy! ¿Tú lo estás?
Hongo asintió en silencio y luego sin poder evitarlo, se
echó a reír.
— ¡Par de
idiotas! Creí que íbamos a morir, ustedes deberían tener prohibido el ver
películas de terror.
— Lo
siento, pero sólo queríamos darles un pequeño susto—Dijo Jesse apunto de reír.
— Miren
cómo dejaron a Mariya, saben que es más frágil, piensen las cosas antes de
hacerlas, a la próxima seré yo quien te ponga en tu lugar, Jesse y tú Rena… —Hubo un breve silencio mientras
las miradas se posaban tanto en Jesse cómo en Rena mientras Yuka sacaba su
enojo— ¡Tonta! Pensé que en
serio te había ocurrido algo.
— Yo
estoy bien… sólo fue el susto, la broma estuvo un poco pesada, pero vaya que me
hicieron temblar, son muy originales, creo que se superan cada vez más.
Dijo Mariya de pronto y una sonrisa se curvó en los labios
de Rena y otra en los de Jesse.
— Lo sentimos
en serio, esta vez se nos escapó un poco de las manos, prometemos que la broma
del siguiente año será menos pesada.
Al decir esto Rena, Yuka le fulminó con la mirada y
finalmente rió sacudiendo de manera leve su cabeza, bien era sabido que tanto
Jesse cómo Rena eran especialistas en hacer bromas, no sólo a sus amigos, sino
que también a los profesores. Algo que
recordó en ese instante Yuka, fue la broma hecha al profesor de deportes cuando
le bañaron de un líquido verdoso que ellos mismos habían creado, el profesor
pasó semanas con el cabello y el rostro verde, pareciendo Grinch por su
aspecto, fue divertido para todos ver cómo incluso las orejas del profesor
tenían un color verde.
— Será
mejor que ordenemos un poco todo esto, antes de que lleguen tus padres, Yuu —Jesse dijo esto y se dirigió
hacia la mesita de centro a empezar a ordenar los DVD’s que tenían sobre la
misma— Lamento la broma, en
realidad fue idea mía, Rena sólo me apoyó… lo siento Mariya, no quisimos
causarte tan mal momento, lo siento Shohei…
—
¡Idiota! Para la próxima espero sean más consciente de lo que hacen… llevaré a
Mariya a la cocina para calmar sus nervios un poco.
— Pero
estoy bien —Protestó la
chica.
— Nada de
eso, señorita, mírese cómo está blanca cómo la cera y temblorosa cómo gelatina —Shohei sonrió y llevó una mano al
rostro de la chica, con la yema de sus dedos acarició suavemente la mejilla de
Mariya.
Durante el tiempo que se demoraron ordenando la casa, estuvo
todo en silencio, un incomodo silencio que mientras les hacía pasar el susto,
les sirvió para dejar todo en completo orden, Jesse y Rena ayudaron a Yuka y a
Hongo en lo que podían. Cuando estaban por terminar, Rena miró a su amiga,
abultando levemente sus labios y abrazándose a ella de manera cariñosa.
— ¿Nos
perdonas?
Preguntó y Yuka se hizo la indiferente en ese instante.
Jesse al igual que Rena, se acercó a Yuka y colocó sus brazos sobre la cabeza
de la más baja.
—
Perdónanos, Yuu… prometemos que no lo volveremos hacer.
— Hmm… —Yuka se mantenía indiferente ante
las suplicas de estos dos.
— ¡Por
favor!
Rena la abrazó con melosidad y en ese momento Yuka la miró y
rió entre el enojo que aún sentía.
— ¡Bueno!
—Dijo finalmente la chica
que se encontraba apretujada entre Rena y Jesse—
Pero en serio, prometan que nunca volverán a hacer algo así.
— ¡Lo
prometemos! —Dijeron al mismo
tiempo.
Rena se apartó y Jesse levantó a Yuka del suelo, esta entre
risas pedía que le bajara, pero el más alto no atendía sus palabras, en cambio
la meció un poco sosteniéndola en el aire y si no fuera por Hongo que se acercó
para palmearle con suavidad la espalda, no hubiese bajado.
— ¡Bueno,
bueno! Creo que viene siendo hora de que nos vayamos, los padres de Yuka no
deben demorar, ¿Esperamos a Mariya? —Preguntó
Hongo.
— Creo
que Yagi se quedará esta noche a dormir, además supongo que querrá pasar algo
de tiempo con Shohei, ya saben.
Asintieron y rieron por lo bajo, bien era sabido entre ellos
la relación estrecha que se formaba entre estos dos.
Pasado un rato Yuka acompaño a sus amigos para despedirlos
antes de que se marchara cada uno a sus casas, Jesse le regaló la máscara a
Yuka y esta quedó en conservar la misma cómo el recuerdo de la última broma y
de la promesa del chico en no volver a hacer algo semejante.
Cuando finalmente se marcharon, ella se aseguró se cerrar
bien la puerta de la casa, mientras lo hacía su móvil sonó, la llamada entrante
era de su madre, a lo que se apresuró en contestarle.
— ¡Hola,
mamá!...
—
Yuka-chan, ¿Está todo en orden?
Preguntó la voz del otro lado.
— ¡Sí!
Hace unos segundos los chicos se fueron, Yagi se quedará dormir aquí, así que
probablemente pediremos una pizza para cenar. ¿Papá y tú van a demorar esta
noche?
— Mmh…
creo que un poco más, tu padre tiene una reunión y yo quedé en encontrarme con
unas viejas amigas, ¿Podrías pedirle a Shohei que prepare algo para cenar?
— Shohei
está ocupado con lo de sus exámenes, no quiero molestarle, no te preocupes, yo
me encargaré de ello.
—
Entonces nos veremos, hija.
Al cerrar la llamada, Yuka se adentró en la cocina para así
limpiar un poco la misma, su intención era pedir una pizza ya que realmente no
tenía ganas de comer algo más, no después de haber pasado casi toda la tarde
comiendo toda clase de snacks y seguramente o lo más probable era que Mariya e
incluso su hermano, querrían comer algo rápido.
Mientras la casa quedaba en completa tranquilidad, Mariya le
hacía compañía a Shohei, esta estando más tranquila que antes, se encontraba
ahora sentada sobre un sillón amplio y de color blanco junto a la ventana del
cuatro de Shohei, la habitación daba a la parte trasera de la casa, la vista de
la misma daba a un lote baldío, algunos herbazales adornaban parte alrededor
del mismo y amenazaban con extenderse a
lo largo de aquel terreno abandonado que años anteriores sirvió cómo campo de
deporte de la zona y ahora pretendían llenar de algunas casa más o al menos era
el proyecto de la zona donde vivían.
— Ya
pronto terminas la universidad, ¿Qué harás luego?
— Trabajar…—Rió y dejó lo que estaba
escribiendo para ir así hacia donde estaba la chica, abrazándose a ella con
bastante fuerza y empezando a besar el cuello de la misma.
— Ya sé
que vas a trabajar, ¿Pero te han dicho donde?
— Aun no
lo sé, primero debo terminar y supongo que cuando me gradúe buscaré algún trabajo
para así poder mantenerte y casarnos.
Ante estas palabras, Mariya rió y seguido de ello botó un
suave suspiro, con algo de fuerza lo abrazó e hizo que sus piernas se abrazarán
de igual manera al cuerpo del mayor.
— ¿Estás
seguro que mis padres permitirán que me case contigo?
— No lo
sé, pero haré lo posible, mientras será mejor que sigamos en secreto, no quiero
traerte problemas y este año finalizas el instituto, ¿Sabes que vas a estudiar
en la universidad?
— Hmm…
pues, mis planes para la universidad son los de estudiar periodismo, ya lo
tengo decidido.
Shohei arqueó una de sus cejas, rió con cierto orgullo y sin
previo aviso empezó a besar una y otras vez a la chica.
— Me
alegra el que hayas tomado una decisión, pensé que seguirías con lo de ser
modelo, aunque te iría bien de ello estoy seguro y yo iría a verte siempre.
— ¡Serás
un buen esposo! No te enamores de alguien más…
— No lo
haré, sólo te quiero a ti.
Ambos sonrieron y de un momento a otro Mariya se separó para
así incorporarse.
— Te
dejaré solo ahora, no quiero interrumpir tus estudios y será mejor que vaya con
Yuka-chan, antes de que venga a buscarme aquí.
En el momento que Mariya miró a la ventana, fijó su mirada
en una silueta que parecía estar en el terreno abandonado, su entrecejo se
arrugó levemente puesto que ya estaba bastante oscuro y le era imposible poder
ver bien de quien se trataba, aquella silueta a lo lejos parecía ser la de un
hombre bastante alto, el mismo estaba inmóvil y con la mirada fija a la ventana
del cuarto de Shohei. Un escalofrío recorrió su cuerpo y miró al chico que ahora
había regresado a su escritorio.
— Shohei…
alguien está mirando hacia acá…
— ¡¿Eh?!
El chico dejó nuevamente lo que estaba haciendo y caminó hacia
donde estaba la chica frente a la ventana, cuando Mariya volvió la mirada, ya
la extraña silueta no estaba, miró al chico y este a ella con algo de
extrañeza.
— ¿Dónde?
No veo a nadie.
— Hmm… me
pareció haber visto a alguien parado del otro lado—Sacudió su cabeza un poco en ese
momento y dejó escapar un prolongado suspiro— O tal vez sigo nerviosa y fue sólo mi
imaginación.
Shohei sonrió y dio un beso en contra de la mejilla de ella.
— Tal vez
sea eso, ve con Yuka y asegúrate de comer algo, luego vayan a descansar.
Mariya asintió, se despidió de él y cruzó la habitación para así
ir hacia la puerta, dejando solo al chico el cual se quedó durante unos
segundos mirando por la ventana, negó un poco ante la idea de que hubiese
alguien del otro lado, cerró la ventana y a la vez las cortinas para así
regresar a lo que estaba haciendo, aquella noche pasaría en vela preparándose para
sus exámenes del día siguiente.
La figura extraña que había visto Mariya poco antes, no había sido
producto de su imaginación, algo o alguien del otro lado parecía estar vigilándolos
de manera sigilosa y al parecer sin motivo aparente.
«Continuara»

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