"Era todo tan extraño, desde aquella noche nada era como
antes, algo en mi estaba cambiando considerablemente…"
《 Una semana antes del 31 de octubre… 》
Era lunes y había despertado tarde para variar, no tenía
ganas de hacer nada, ni siquiera de ir al trabajo, pero ¿Qué podía hacer? Ese
lunes me tocaba el turno nocturno y realmente lo odiaba. Trabajo de medio
tiempo en un cinema y por las noches es
peor, los jóvenes con hormonas alborotadas llegan solo para hacer desastres en todo el lugar
¡Ushh! En serio odiaba este trabajo,
pero no tenía de otra. Por ser vísperas de la noche de brujas, se estrenaban
películas alusivas a la celebración. Esa semana habían tres en cartelera, una
sobre lobos y vampiros, lo normal ¿No? Como si todo eso fuera real, digo ¿Acaso
podías convertirte en hombre lobo si un perro salvaje te mordía? O ¿Realmente
creer en que los vampiros existen? Pero creo que a las personas les encanta
todo esto.
Pero realmente no esperaba que la vida me hiciera darme
cuenta de lo que estaba por ocurrir
《 9:00
PM Última tanda del cine. 》
—
¡Kitahara, apresúrate!
Fue el grito que recibí de mi jefe, que por cierto como lo
odio, viejo calvo y gritón.
—¡Ya voy
Sr. Takemura! —Respondí con
algo de enojo.
Había ruido por todo el maldito lugar y yo solo quería
largarme a casa y tirarme a dormir, mi compañero de trabajo se veía realmente
agotado, era el único con el cual hice amistad desde que entre a trabajar aquí.
Es un chico amable y algo más joven que yo, así que cuando tocaba turno
nocturno al menos tenía o me sentía en compañía cuando nos tocaba a ambos.
— Nee~
Rie-chan — Me llamó en voz
baja mientras estábamos vendiendo los tiquetes en la caja principal.
— Hmm? —No lo miré, solo respondí sin
dejar de hacer mi trabajo, si el jefe nos veía hablando, nos iría mal.
—¿Escuchaste
lo que está sucediendo en esta zona?
—¿Qué
cosa está sucediendo?
Realmente tenía idea de que era lo que iba a decir, pero
igual seguí el rumbo de la conversa.
—Están
apareciendo animales muertos, perros, gatos e incluso algunos que salen del
bosque y todos reciben al parecer la misma muerte. Destrozados y con las tripas
afuera.
Al oír la palabra «tripas» lo miré y solo hice un gesto de completo
desagrado, me había tocado ver algunos de los perros de mis vecinos en ese
estado, era extraño lo que estaba sucediendo.
—Sí, lo
sé… Ha de ser algún animal que salió del bosque y está demasiado hambriento.
—Licántropos—Dijo
—Coyotes,
seguramente—Dije yo.
Lo miré de reojo y pareciera como si estuviera pensando en
algo.
—Eh
estado viendo muchas películas de hombres lobos y ellos actúan de esa manera
cuando necesitan alimentarse de sangre, así que cuando la luna llena llega,
estos se transforman y salen a cazar, ya sean animales o personas…
¿Realmente creía en esas cosas? Lo miré con completa
incredulidad y reí para mis adentros, en serio dudo que eso pase en la vida
real, esas cosas son solo producto de una mente con mucha imaginación, era lo
que realmente pensaba de todo eso. Y así pasó todo el resto de la noche
hablando del tema, me sentía mareada por todo lo que estaba escuchando de él y
por momentos hasta ganas de vomitar me dio, por como hablaba de sangre y esas
cosas asquerosas, creo que estaba pálida y todo dada vueltas, no sé ni cómo
logré realizar mi trabajo así.
《 1:45 AM, turno terminado… 》
Me despedí de él, habíamos terminado una hora más tarde de
lo normal, moría de hambre y quería algo de ramen, pero a esa hora no creía
encontrar algún restaurante abierto. Pase a una tienda veinticuatro horas y
compre algo de comer, algo que pudiera recalentar al llegar a casa. Todo estaba
tan silencioso aquella noche, que pensé en cortar camino por el parque. Camino
a este sentí como si algo me estuviera siguiendo, miré en varias ocasiones
detrás de mí, pero no lograba ver ni saber que era, llegue a creer que era solo
mi imaginación por todo lo que me había contado Juri hacía unas horas. Pero
entre más caminaba, más sentía que algo me seguía y mi corazón empezó a
acelerarse producto del miedo. Fue cuando empecé a correr llegando al parque y
lo que me iba siguiendo también corría tras de mí.
Mi respiración se aceleraba entre más corría y esa cosa que
me perseguía podía escuchar como jadeaba ¿Qué rayos era eso? Miré hacia atrás y
sin darme cuenta tropecé con algo y caí estrepitosamente al suelo, mis cosas
cayeron igual, rodando por todos lados, cuando intente ver qué era lo que me perseguía,
el susto fue enorme ¿Qué demonios era eso?
—¡Mierda!
Grite muy asustada, intentando levantarme del suelo, era un maldito
perro enorme o algo así, tanto era el miedo que mis piernas, creo que todo mi
cuerpo, no respondía, esa cosa se acercó a mí, jadeando fuertemente, mostrando
sus enormes dientes y su baba cayendo casi sobre mí. Grite intentando arrastrarme, nadie
parecía escucharme y el grito solo logro hacerle enfurecer más, creo que mis
ojos se iban a salir por el miedo que sentía, estaba temblando y la cosa me
olfateaba y gruñía con gran fuerza.
En mi intento por levantarme del suelo, esa cosa me jalo por
una pierna y empezó a arrastrarme por todo el lugar mientras yo seguía gritando
desesperada, pidiendo ayuda, pero nadie parecía escucharme, por mi mente solo
pasaba la idea de que iba a morir devorada por esa bestia. Cuando se detuvo
empecé a forcejear con él, sentí como clavaba sus enormes dientes en mis brazos
y en uno de mis costados, estaba aterrada, de pronto tome un tronco que estaba
a un lado, sacando fuerza de quien sabe dónde, me incorpore a medias para golpearlo
en el hocico. Al hacerlo pude salir corriendo cómo pude, dándome algo de chance
mientras la cosa esa seguía nuevamente tras de mí. Fue cuando llegué al punto
de la carretera, entre el miedo y la desesperación no vi venir el auto, solo
divise las luces y escuché como sonaba la bocina, me tire a un lado, rodé mucho
y sentía mi cuerpo adolorido, raspándose contra el asfalto…lo próximo que
escuché fue el estruendo del auto chocando con algo. Lo había matado o eso
parecía… Estaba repleta de sangre, de mi propia sangre y las heridas me dolían
terriblemente, pero estaba viva, aún.
Caminé un poco más, no sé hasta dónde, solo me sentía muy
mareada, todo me daba vueltas y lo último que supe fue cuando caí al suelo.
Todo se oscureció para mí.
《 Nada fue una maldita pesadilla, todo fue tan real… 》
Desperté de
pronto… desperté muy exaltada…miré todo a mi alrededor con un gesto de
extrañeza, todo era blanco ¿Estaba en un hospital? ¿Qué acaso lo de anoche
había sido real? Tenía vendas en mis brazos y estaba acostada en una cama junto
a otra, a medias me incorporé apoyándome de mis codos y fue cuando un hombre
asomó su cabeza por la puerta. Entonces caí en cuenta de que estaba realmente
en un hospital, miré de nuevo mis brazos, perfectamente vendados, él me miraba con
una sonrisa y se acercaba a mi; una vez estando a junto a mi cama me miró en
completo silencio, prácticamente me examinaba con la mirada.
—¿Qué…qué hago aquí?
Le pregunte
confundida y él solo se enfocó en apuntar sepa que cosa en una libreta que
traía consigo.
—Parece que fuiste atacada por algo, ya hemos curado tus heridas, eran
muy profundas ¿Recuerdas que te ataco?
—¿Cómo llegué aquí?
Pregunté ya
que no recordaba como rayos estaba ahí.
—Tenemos tus datos personales, llamamos a tus padres, pero no contestaron,
así que llamamos al otro único número telefónico que aparecía en tu móvil ¿No
tienes más amigos o algún otro familiar?
¡Rayos! No
dejaba de interrogarme ¿Acaso era policía? No respondía a ninguna de mis
preguntas y ¿Acaso le importaba si tenía o no más amigos?
—Mis padres están fuera del país y volverán hasta dentro de dos meses y… —Me llevé una mano al cuello para
masajearlo un poco, mientras me sentaba en la cama y lo miraba —No necesito tener tantos números telefónicos en mi
móvil si cuando necesito de alguien, solo recurre a mí una persona.
Dije eso y él me miró
raro, como si mi respuesta le hubiera parecido absurda tal vez, pero no le
presté atención y seguí mirando mi cuerpo, aun no tenía idea de cómo había
llegado a ese sitio, lo único que recordaba era que me había desmayado,
entonces recordé lo del auto y la cosa esa tirada a un lado de la carretera, mi
cuerpo se erizó de solo recordarlo.
— Bien… —Dijo él.
— ¿Puedo irme a
casa?
Le pregunté, total por
alguna extraña razón no sentía dolor alguno ya y lo que necesitaba o más bien
quería era largarme de ese sitio, odiaba los hospitales desde que tenía uso de
razón. Pero él se negó de inmediato aduciendo que debía permanecer unas horas
bajo observación o quizá solo dos días antes de que pudiera irme ¡Genial!
Pensé, con lo que me encanta estar en los hospitales, sobre una maldita cama
incomoda y como menú principal algo de comida insípida de apariencia asquerosa.
— Hemos llamado
a la única persona que tenías registrada a parte de tus padres, dijo que en un
rato vendría, así que mientras descansa.
¿A Juri? ¿Llamaron a
Juri para que viniera? Ahora empezaba a dolerme la cabeza, pero ¿Que podía
hacer?
Y así fue, pasó un
rato para que este apareciera, yo estaba sentada en la cama mirando hacia la
izquierda, cuando este entró, al percatarme de su presencia, lo miré y me
asombré un poco, parecía como si no hubiera dormido en toda la noche, se veía
realmente mal.
— ¡Qué guapo te
ves hoy!
Sonreí de lado, ya que
su apariencia no era la mejor en ese momento.
—
¡Graciosa…! No tuve una buena noche ¿Qué
fue lo que ocurrió?
— Ayúdame a
salir de aquí.
Se me quedó mirando
como si lo que acababa de decirle fuera una broma.
— Ayúdame a
escapar de aquí, no soporto este lugar — Repetí.
— ¡Estás loca!
Ahora dime qué fue lo que sucedió…
No tuve más remedio
que contarle lo que me sucedido hace unas escasas horas y que no tenía idea de
cómo había ido a parar al lugar donde ahora me encontraba.
Después de un rato él
me contó algo que no esperaba, algo que le había pasado durante la noche, su
sueño y el que se encontrara preocupado por lo que fuera a pasar en adelante.
No entendía nada de
igual manera, pero si él lo decía, tenía que creerle.
— Por esa razón
sentí miedo y más cuando me llamaron para que viniera.
— Salgamos de
aquí… Necesito volver a ese lugar, quiero saber que fue lo que me atacó.
No dejaba de mirarme
alarmado y no dejaba de repetir que tenía que descansar, me levanté como pude
ya que me sentí algo aturdida aun, raramente las heridas no me dolían así que
empecé a quitar la venda de mi brazo, al hacerlo noté que está estaban sanando
demasiado rápido pese a estar saturadas.
— ¿No es muy
pronto para que sanen las heridas que apenas fueron saturadas — Le mostré mi brazo.
— El doctor me
dijo que las heridas habían sido muy profundas y por esto tuvieron que
saturarlas ya que habías perdido mucha sangre, pero…
Miraba con curiosidad
el brazo, como intentando encontrar una razón para ello.
— Necesito ropa
para salir de aquí o mejor… Dame esa gabardina y larguémonos ahora mismo.
Tome mis zapatos que
estaban a un lado, tomé la gabardina de Juri, me acomodé un poco el cabello, la
persona de la cama de al lado parecía dormida, así que no se daría cuenta
cuando saliéramos de ahí, me coloqué la prenda de vestir sobre la bata de
hospital, le hice una seña con la cabeza al chico para así salir del cuarto.
Cuidando de que nadie nos viera, me subí la capucha de la gabardina y salimos
del lugar. Nadie notó el que había salido de aquel sitio, iba caminando un poco
más a prisa que Juri y este me seguía, negando y mirando hacia atrás, una vez
alejados por completo de aquel lugar se acercó a mí con el rostro contrariado.
— ¡Tú estás
loca en serio! ¿Qué pasará cuando se den cuenta de que te has ido?
— No pasará
nada, tranquilízate, además el seguro cubre los gastos…
Seguía caminando en
dirección al parque, necesitaba volver al lugar donde todo había ocurrido. Una vez llegué al punto, ví como mis cosas
seguían en el mismo lugar, mi mochila que agarré de inmediato y lo que había
comprado estaba todo tirando en el suelo, me había aferrado al pasto y se
notaba por como habían quedado las marcas de mis uñas en él. Juri me siguió en
cuanto yo empecé a seguir el rastro de las mismas, necesitaba alguna respuesta
a lo ocurrido en la noche.
— ¿Cortaste
camino a casa por el parque, a la una de la madrugada?
— Es el camino
más rápido para llegar a casa y no pensé que me atacaría una bestia a esa hora…
Me arrastro hasta aquí, luego de ahí salí a la carretera —Señalé hacía el otro lado— Logré golpearlo con algo, supongo que era un tronco,
un palo.
Corrí hasta llegar a
la carretera, en el suelo había manchas de sangre, Juri las miraba y corría
junto conmigo, cuando me detuve al pie de la misma, observe los manchones de
sangre que había por todos lados. Justo en el medio fue que esa cosa había sido
atropellada, al otro lado de la carretera había un auto estacionado, me acerqué
pensando que era el mismo, este no mostraba marcas ni rasguños de haber
embestido algo.
De pronto de ese mismo
lado apreció un chico, tal vez de mi edad e igual que yo, ocultaba su rostro en
la capucha, pero de su abrigo, al vernos nos miró con el ceño fruncido y se
quedó de pie, observándonos de aquella manera ¿Podría ser él quien arrolló esa
cosa? Pensé en ese momento, mirándolo desde el otro lado, mientras él parecía
estudiarme de los pies a la cabeza.
Continuara…

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