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viernes, 28 de agosto de 2015

Kabuki Assassin Capítulo 1



Faltaban dos semanas para la celebración de Halloween, Yuka lo celebraba cada año en una reunión que organizaba con sus amigos más cercanos, pero siempre y antes de que llegara aquel día, planeaba una maratón en las cuales se veían todas las películas del género de terror que pudiesen ver, casi nunca terminaban, al llegar el sábado al medio día, sólo quedaban por lo regular ella y su mejor amiga. A diferencia de este año, muchos de los cuales siempre pasaban con Yuka esta celebración, no iban a poder asistir, algo que en cierto modo le desanimaba un poco. Mariya, ella desde el inicio de la secundaría se convirtió en su mejor amiga, su confidente; y en su mente aunque no lo dijera, su futura cuñada, si algo había notado eran las miraditas que intercambiaban de vez cuando ella y su hermano mayor, Shohei, pese a las diferencias considerables de edad, nunca dijo algo malo al respecto, si algo debía aceptar era el que ambos les parecía una buena pareja.
Por su parte Yuka no tenía novio, pero si los ojos puesto en alguien y a ese alguien quería invitarle este año a la pequeña reunión en su casa. Shintaro morimoto, aquel joven que era capitán del equipo de fútbol en la escuela, Mariya le sorprendió en muchas ocasiones casi babeando por él, algo que le divertía, pero le encantaba ya que para ella estos dos eran la pareja perfecta e incluso les parecía que ambos eran igual de ordinarios en cuanto a su trato con los demás.
Mariya le envió un mensaje corto a Yuka, avisándole de que los que irían a su casa esa misma tarde, serían Hongo, Rena, Jesse y ella. Yuka de inmediato se entusiasmo ya que si bien estos eran muy buenos amigos de ella y aunque ya habían dicho que a la fiesta no podrían ir la semana que entraba, le alegraba que al menos les hicieran compañía ese fin de semana.
《Mensaje de texto: Para Yagi
¡De acuerdo! Entonces les veré ahí para las cinco de la tarde, antes pasaré a comprar algunas cosas. Te quiero, amiga.
Enviado.》
Después de haber respondido a su mensaje, Yuka corrió por los pasillos casi solitarios de la escuela, aquel día se habían quedado para prácticas de Fútbol y las chicas de Voleibol, debían prepararse para el torneo que estaba por venir el mes entrante. Algo sudorosa y con su uniforme de gimnasia puesto, Yuka se apresuró hacia las regaderas, sino estaba mal apenas eran las tres de la tarde y ya la mayoría se habían retirado a sus casas, Mariya le insistió en quedarse con ella y esperarla, pero esta se negó y le pidió que se adelantara, al final ella aceptó, pero cómo cada año, ella iba primero a su casa y luego de ahí a casa de Yuka, ella y Hongo eran quienes llevaban una cantidad enormes de DVD's, este año habían quedado por ver algunas de los ochentas y otras de los noventas; se encargaron de buscar las mejores y apresurarse en alquilarlas ya que una vez se demoraron demasiado y cuando se disponían a hacerlo, no quedaban muchas de este género.
A eso de las cuatro de la tarde, Yuka se percató de que se estaba haciendo más tarde de lo esperado, pasó por sus cosas a su salón y casi corriendo bajó las escaleras que daban a una de las salidas de la escuela, sin darse cuenta y de un momento a otro, chocó fuertemente contra alguien que en ese momento iba subiendo, ambos cayeron de sentón sobre el suelo, las cosas de ella cayeron de igual manera y un golpe en su trasero fue lo que recibió del impacto.
— ¡Rayos!
Dijo la voz contraria a Yuka, que de inmediato se incorporó para ir a ayudarla, tomándola fuertemente por los brazos y con esta acción, hizo que la chica quedara de pie frente a él. Al ver Yuka de quien se trataba, un rubor cubrió sus mejillas, era Shintaro, con quien había chocado, el chico que le gustaba desde hacía un año y medio, algo torpe desvió la mirada hacia sus cosas y al notar él aquel gesto, algo apenado corrió a levantarlas de a poco.
—Lo siento... realmente no te vi—Se disculpó el chico entregándole ahora sus cosas a ella.
— ¡Está bien! No ha sido culpa tuya, ha sido mía por venir corriendo cómo loca.
Aquellas palabras dichas por ella, le hicieron reír al chico y ante ello, Yuka mordió levemente su labio inferior, le gustaba la manera en la cual sus labios se curvaban al sonreír y esto, la ruborizaba aún más, en su mente sólo podía pensar en lo guapo que era. Duraron unos segundos más ahí, intercambiaron una que otra palabra con respecto a las prácticas y lo cansado que había sido el día de hoy, antes de irse, Yuka se dio la vuelta de nuevo, a unos pasos de él.
—Etto... Morimoto-kun... ¿Harás algo en especial para la próxima semana? Para el 31 para ser exacta...
—Huh...—El chico dio la vuelta para poder ver el rostro de ella nuevamente. —Pasarlo en casa, la verdad no tengo planes para ese día, ¿Por qué?
Yuka se alegró demasiado dentro de sí misma, pero no quiso demostrarlo en ese momento y menos frente a él.
—Me preguntaba si querías ir a una fiesta... ¡Bueno! Más que fiesta es una reunión, en mi casa—Titubeó un poco al decir las últimas palabras.
—Mmh... pues...—Se quedó en silencio un par de segundos y luego de ello una sonrisa curvó sus labios—Sí me invitas tú, yo iría con gusto. —Dijo finalmente el chico.
Yuka casi dio un salto de alegría y esto le causó gracia a Shintaro, aunque él tampoco podía negar que el hecho de que ella le hubiese invitado, le alegraba y aunque no le había dicho nada, sentía algo más por la chica. Siempre que estaban en prácticas y cuando la chica parecía distraída, él se le quedaba mirando, cada movimiento, cada acción que llegase a realizar y debido a ello, una vez en medio de su descuido, el balón azotó en contra de su nariz, haciéndole sangrar demasiado, aún recordaba el revuelo que había causado aquella vez y que incluso la misma Yuka se había espantado de más.
Shintaro contemplaba la idea de confesarle a la chica sus sentimientos, pero quería esperar un poco más, temía su reacción, temía el que a ella no le gustara cómo a él, ahora con esto sentía que tendría esa oportunidad para hacerlo y lo iba a aprovechar.
Al salir de la escuela, Yuka se dirigió hacia una tienda cercana en la cual compró todo lo necesario, mientras hacía esto recibió una llamada de su amiga Mariya, muy entusiasmada le dijo que tenía algo que contarle y que al llegar a casa se lo diría. Por supuesto que Mariya creía tener una idea, para que su amiga estuviera tan contenta, era por una sola razón, pero esperaría paciente a que esto sucediera.
El timbre de la casa sonó y Hongo dejó por un momento lo que estaba haciendo para ir a ver de quien se trataba, Mariya por su parte se encargaba de preparar algunas cosas para picar, las pocas que había en ese momento y junto a ello las bebidas que entre hongo y ella habían llevado, por momentos el hermano mayor de Yuka se paseaba por la cocina, con la excusa de beber algo o simplemente de comer y cuando se veían a solas, aprovechaba para rodearla por la cintura, hundiendo su rostro en el cabello suelto de la chica.
—No hagas eso aquí, nos van a ver.
— ¿Ah, sí? Y, ¿Quién? —Rió y aferró un poco más a su cuerpo— ¿El novio de Yuka?
— ¡No es su novio! —La chica rió, pero sin poner resistencia a los cariños que recibía por parte del mayor.
— Pues, eso parece, siempre está tras ella.
Dijo Shohei y enseguida dejó un beso en el cuello de la chica, sin darse cuenta Hongo asomó su cabeza por la puerta de la cocina, al verlos en dicha actitud, no hizo más que negar un poco con su cabeza, no era extraño sorprenderlos así.
— ¡Ustedes dos! Busquen otro sitio, ya llegaron los demás, así que será mejor que dejen de estar tan melosos.
— ¿Llegó Yuka?
— ¿Llegó mi hermana?
Preguntaron casi al mismo tiempo y luego rieron.
— ¡No! Pero supongo que lo hará pronto, ya apártense, no sé cómo no les da pena hacerlo así cómo si nada.
Mariya sólo rió y en un bowl echó todo el contenido de un paquete de palomitas de maíz. Shohei finalmente la dejó y fue hacia el refrigerador del cual sacó una botellita de agua, antes de salir de ahí, dejó un suave y corto beso en la mejilla de la chica, finalmente retirándose del lugar para ir hacia su habitación.
Hongo sacudió su cabeza, si bien tenían una relación muy buena y cercana entre todos, se le hacía un poco extraño el hecho de que ellos dos se comportaran tan melosos frente a él, hacía mucho tiempo les descubrió besándose tras la casa, estos le hicieron prometer el no decirle nada a Yuka, ya que según ellos lo haría cuando lo creyeran necesario, aún así estaba seguro de que ella ya lo sabía, pero no decía nada al respecto.
Ya en la sala se encontraban Jesse y Rena, dos de sus compañeros de clase más cercano y a veces los más pesados, estos dos siempre iban juntos y pese a no ser pareja, daban a entender todo lo contrario, lo cierto es que se conocían desde muy pequeños y siempre se dieron la mano en cuanto a sus travesuras. Cuando Mariya entró a la sala, Hongo estaba ayudando a Jesse a terminar de arreglar algunas cosas, una mesita que estaba cerca de unos de los sofás, se podían ver las pilas de DVD's, todas eran las películas que habían alquilado y entre esas estaban algunas más que Jesse había llevado.
Rena por su parte saludó a Mariya y juntas se encargaron de al menos organizar la mesita de centro donde siempre colocaban los snacks, no demoró mucho tiempo cuando Yuka llego a casa con tres bolsas más de compras, se recostó contra una pared y dejó salir un largo y pesado suspiro en aquel instante, haciendo que los demás se percataran de su presencia.
— Pensé que nunca llegaría...
—Tranquila, estás a tiempo, no íbamos a empezar sin ti.
Dijo Hongo aproximándose a ella para ayudarle con las bolsas y llevarlas a la cocina.
— ¿Ah durado mucho el entrenamiento?—Preguntó Jesse ajustando unos cables de la pantalla.
— ¡Fue realmente eterno! Creo que hoy nos exprimieron cómo nunca.
— Pero les hace falta poco y se acercan las competencias, así que supongo que por ello les tienen así— Rena comentó, yendo hacia donde estaba Yuka y tomándola de una de sus manos, llevándola consigo hacia el sofá en el cual se desplomaron las dos.
— Yo no entiendo cómo te encanta ese ritmo, creo que yo ya estaría muerta— Comentó Yagi entre risas.
— Es divertido, creo que a mí me encanta, además me siento bien mientras estoy en el campo de juego y este año espero podamos clasificar... —Yuka miró hacia todos lados y luego se incorporó de aquel sofá— Veo que ya casi tienen todo listo, así que iré arriba y me cambiaré de ropa ¿De acuerdo?
Los demás asintieron y sin demora esta se apresuró en ir a su habitación, prácticamente subió las escaleras corriendo cómo era costumbre en ella, dejándolos solos, en su lugar Mariya se dirigió a la cocina para así ayudar a Hongo, seguro el pobre estaba preparando lo demás.
Cuando Jesse y Rena se vieron solos, intercambiaron miradas de complicidad, Jesse tomó su mochila que estaba a un lado y se acercó al sofá donde aún estaba la chica.
— ¡Bien! ¿Lo has traído?
— ¡Claro que sí! No podía dejar pasar esta oportunidad.
El más alto abrió su mochila, dejando ver el interior de la misma, cuando Rena vio esto, sonrió con malicia y miró al chico junto a ella.
— Esto se pondrá divertido, ya sabes cuándo debes hacerlo ¿No?
— ¡Sí! Tú pierde cuidado, después de que termine Scream 3, haré mi aparición especial.
Jesse sonrió con un gesto igual de malicioso que el de Rena, intercambiando miradas y observando nuevamente lo que había dentro de su mochila. De un momento a otro aparecieron en la sala hongo y Mariya, sin prestarles mucha atención a ellos, se dispusieron a colocar los bolws de snacks sobre la mesita. Así duraron un rato hasta que Yuka volvió a la sala, entre todos ahora habían ordenando lo mejor posible todo, el hermano mayor de Yuka estaba en su habitación estudiando, así que mientras ellos estaban alistando todo para su reunión post-Halloween, este se preparaba para sus exámenes trimestrales.
Entre algunas risas y sustos que se daban entre ellos mismos, vieron las dos primeras películas, Halloween 1 y 2 luego de estas, Jesse colocó la primera de Scream, cuando lo hizo miró a su cómplice Rena y esta sin poder evitarlo, rió para sí misma, acomodándose mejor en el sofá donde estaban las chicas sentadas, a los pies de este, se sentaron hongo y Jesse.
— ¿Qué ibas a contarme?— Preguntó Yagi a su amiga, ambas estaban abrazadas sobre el sofá, mientras veían ahora la película.
— ¿Adivina a quién invité a la fiesta de la próxima semana?
— ¿A quién? ¡Anda dime!
Yuka le miró y arqueó levemente sus cejas, a lo que enseguida su amiga comprendió por la expresión que tenía esta en su rostro.
— ¿Me estás jodiendo?
Cuando Yagi dijo esto, Hongo hizo un sonido para que esta se callara, en lugar de hacerlo, abultó un poco sus labios y estiró uno de sus pies, haciendo que la cabeza del chico se fuera hacia delante en un leve empujón que esta misma le había dado ahora. Los demás rieron por ello y él sólo alcanzó a quejarse.
— Es en serio... cuando salí de las prácticas, iba corriendo por las escaleras y él iba a subir en ese momento, ambos chocamos, pero... ¡Fue hermoso!
En ese instante, ambas dieron un brinco al escuchar el grito de una de las escenas de Scream.
— ¿Entonces aceptó venir para la semana que viene?
— ¡Así es! Me dijo que siendo yo quien le invitaba, estaría gustoso de venir.
Yagi y yuka pasaron así un buen rato platicando sobre el asunto, esta le siguió contando un par de cosas más y lo emocionada que estaba porque llegara así la semana entrante, quería que usaran algún tipo de disfraz para la reunión, pero eso ya lo arreglaría durante los días siguientes. Por momentos los chicos daban uno que otro brinco en lo que terminaban la película, apenas terminó la primera, Jesse colocó la segunda parte de esta saga que tanto le gustaba, no sólo le gustaba a él, sino que también a Yuka, así que se entretenía mientras observaban al asesino de la máscara de fantasma intentando cazar a la protagonista de la historia. Incluso reían ya que para ellos el que sucediera algo similar era imposible en la vida real, cosa que a cada rato contradecían los varones. Pronto pasaron a la tercera parte y todo parecía más un debate sobre dicho film.
— Es imposible que un asesino te quiera matar y nunca lo logre, Sidney ha sobrevivido a tantos ataques, en la primera su novio psicópata, en la segunda la madre de este, que estaba igual de loca y en la tercera nuevamente otro asesino, ya debería estar muerta ¿no les parece?
— ¡Pues sí, Yagi! Pero es una película de eso se trata, además ella es la protagonista, igual el policía tonto ese y la reporteara con aires de diosa—Dijo Rena llevando un puñado de porpcorn a su boca.
— ¡Oye! Gale es guapa, me gusta su personaje, aunque sí es un poco exagerado...— Refunfuño Hongo.
— Mientras ustedes debaten, yo iré al baño, porque estoy que me meo.
Dijo Jesse poniéndose rápidamente de pie para irse al baño.
— ¡Es tan asqueroso! Pudo ahorrarse ese detalle— Rena sacudió su cabeza en ese instante.
— A mí me gusta la cuarta, pensé que estaría desgatado el hacer una parte nueva, pero lo lograron bien, además de que me convenció el personaje de Emma Watson, era una versión femenina de Billie Loomis y el otro idiota, ¿Quién iba a pensar que era su cómplice?
Comentaba Yuka mientras a su vez comía un poco y luego tomaba su vaso de gaseosa para beber un poco del contenido del mismo. En una de las escenas de las películas, cuando Ghostface estaba por asesinar a otra más de sus víctimas, Yuka y Yagi gritaron en dicha escena, dando un salto sobre el sofá, para luego echarse a reír de sí mismas.
Rena muy divertida por esto, miró su móvil en ese momento, un mensaje de texto avisándole de que se preparara, fue entonces cuando la chica se levantó del sofá donde se había encontrado todo ese rato.
— Sí yo fuera Sidney, llevaría conmigo una ametralladora, entonces le daría a ese maldito psicópata y luego le quitaría la máscara tonta que lleva puesta.
— Sí tú fueras Sidney, estarías muerta ya...—Dijo Yagi.
Los chicos rieron en ese momento.
— ¡Vamos! Yo no me dejaría matar tan fácilmente.
Cuando Rena pretendía ir hacía la cocina, chocó con algo, sus ojos se abrieron enormemente ante ello, ahora sentía cómo unas fuertes manos se apoderaban de su cintura y cómo a su vez, en su abdomen sentía un intenso dolor, el cual le hizo gritar fuertemente alarmando a los demás.
Continuara...

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